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El aire que se respira

El año era 1875. El lugar, París, Francia. Por más de dos años, tres científicos habían luchado arduamente para llegar a este día, y ahora estaban listos. Cuidadosamente subieron a la góndola del globo “La Cima” mientras miles a su alrededor los contemplaban.

Propuestos a lograr un nuevo record de altura, ellos deseaban llegar a la mayor altura que jamás hombre alguno había llegado. E hicieron justamente éso, ¡pero a qué costo!

Lentamente se elevó el globo por el aire, con su carga humana de tres hombres en una góndola tipo canasta que se mecía justo debajo del mismo. Todo parecía ir bien; se encontraban en buen camino hacia la meta: subir más alto que cualquier hombre hubiera llegado.

Entonces a los 24,430 pies sucedió. Tissandier, uno de los tres, después lo describió: “Croce está respirando con dificultad, Sivel se ve aturdido, pero aun puede cortar tres costales de arena para que así lleguemos a los 26,240 pies.”

Allí fue cuando Tissander mismo sucumbió y se desplomó al suelo quedando inconsciente. Un poco después,—al continuar el globo su ascenso—él despertó. Habían llegado a una altura de 8,600 metros (aproximadamente 28,000 pies)—pero dos de los científicos yacían muertos en la góndola del globo. Sí, habían conquistado las alturas, pero antes de lograrlo las alturas los habían conquistado a ellos. No había suficiente aire, con su valioso oxígeno vivificador, para sostener la vida a esa gran altitud. Sin aire, el hombre muere. El aire es el más valioso elemento para hombre y animal. Se puede vivir por semanas sin alimento, o por días sin agua, pero privados de aire moriríamos en minutos.

Millones sufren de una amplia variedad de malestares que en parte son provocados por el insuficiente suministro de oxígeno. El problema es que la mayoría de la gente no respira correctamente, y ésto continuamente debilita la salud, la felicidad, y la continuidad de la vida misma. Una de las mejores declaraciones escritas sobre la importancia de aire, se trata de las siguientes palabras esbozadas por una destacada educadora en el tema de la salud:

Para tener buena sangre, debemos respirar bien. Las inspiraciones hondas y completas de aire puro, que llenan los pulmones de oxígeno, purifican la sangre, le dan brillante coloración, y la impulsan, como corriente de vida, por todas partes del cuerpo. La buena respiración calma los nervios, estimula el apetito, hace más perfecta la digestión, y produce sueño sano y reparador. 

Hay que conceder a los pulmones la mayor libertad posible. Su capacidad se desarrolla mediante el libre funcionamiento; pero disminuye si se los tiene apretados y comprimidos. De ahí los malos efectos de la costumbre tan común, principalmente en las ocupaciones sedentarias, de encorvarse al trabajar. En esta posición es imposible respirar hondamente. La respiración superficial se vuelve pronto un hábito, y los pulmones pierden la facultad de dilatarse. Se produce un efecto semejante al apretarse el corsé. No se da entonces espacio suficiente a la parte inferior del pecho; los músculos abdominales, destinados a ayudar a la respiración, no tienen libre juego, y se limita la acción de los pulmones. 

Así se recibe una cantidad insuficiente de oxígeno. La sangre se mueve perezosamente. Los productos tóxicos del desgaste, que deberían ser eliminados por la espiración, quedan dentro del cuerpo y corrompen la sangre. No sólo los pulmones, sino el estómago, el hígado y el cerebro, quedan afectados. La piel se pone cetrina, la digestión se retarda, se deprime el corazón, se anubla el cerebro, los pensamientos se vuelven confusos, se entenebrece el espíritu, el organismo entero queda deprimido e inactivo y particularmente expuesto a la enfermedad.

Los pulmones eliminan continuamente impurezas, y necesitan una provisión constante de aire puro. El aire impuro no proporciona la cantidad necesaria de oxígeno, y entonces la sangre pasa por el cerebro y demás órganos sin haber sido vivificada. De ahí que resulte indispensable una ventilación completa. Vivir en aposentos cerrados y mal ventilados, donde el aire está viciado, debilita el organismo entero, que se vuelve muy sensible al frío y enferma a la menor exposición al aire. La reclusión en las habitaciones es lo que torna pálidas y débiles a muchas mujeres. Respiran y vuelven a respirar el mismo aire viciado, hasta recargarlo de materias tóxicas expelidas por los pulmones y los poros, y las impurezas regresan así a la sangre.—El Ministerio de Curación, p. 206-207

Cada célula de vuestro cuerpo debe recibir un constante suministro de oxígeno, de lo contrario se debilitan y mueren. Cuando se respira aire contaminado o viciado, el suministro de oxígeno no es suficiente como para mantener las células fuertes y sanas. A no ser por el oxígeno obtenido del aire que se respira, se mueren en cuestión de minutos.

El aire es la bendición gratuita del cielo, calculada para electrificar todo el sistema. Sin él, el sistema se llena de enfermedad y se vuelve torpe, lánguido y débil.— Testimonios para la Iglesia, tomo 1, p. 606

El vigorizante aire a nuestro alrededor es una gran bendición del Cielo. En el último día de la semana de la creación, Dios creó al hombre. Habiéndolo formado del polvo de la tierra, Adán yacía ante su Creador inerte y sin vida—hasta que fue vitalizado por el soplo de vida. Y momento tras momento, tú y yo también necesitamos respirar aire puro.

Para los enfermos, el aire puro resultará de mayor beneficio que los medicamentos, y es mucho más esencial para ellos que la misma comida. Si en lugar de privarlos de aire puro se les redujera la comida, lo pasarían mejor y se recuperarían más pronto.— Consejos sobre la Salud, p. 54

Es de la mayor consecuencia para vuestra vida, salud, y felicidad, que mantengáis aire puro en cada habitación de vuestra casa, y especialmente en vuestros dormitorios. Si no podéis mantener las ventanas abiertas en clima muy frío, entonces dejad abierta una puerta que conlleve a otro cuarto donde haya una ventana abierta. De día y noche, mantened siempre una corriente de aire puro fluyendo por la casa. No querráis sentaros o dormir frente a una corriente, pero algo de aire circulando a través de la casa—mucho en el verano, menos en invierno—es una necesidad para la buena salud.

Los efectos de vivir en cuartos cerrados y mal ventilados son los siguientes: El sistema se vuelve débil y enfermizo, se deprime la circulación, la sangre se mueve con torpeza a través del sistema, porque no está purificada y vitalizada por el aire puro y vigorizador del cielo. La mente se deprime y se vuelve lóbrega; todo el sistema pierde su tonicidad, y se corre el riesgo de generar fiebres y otras enfermedades agudas. Su cuidadosa exclusión del aire exterior y su temor de la ventilación libre los obligan a ustedes a respirar el aire corrupto y malsano que exhalan los pulmones de quienes ocupan esos cuartos, y que es venenoso, inapropiado para el mantenimiento de la vida. Decae la energía del cuerpo, la piel empalidece, se retarda la digestión y el sistema se vuelve especialmente sensible a la influencia del frío. Una breve exposición produce serias enfermedades. Debiera ejercerse gran cuidado de no sentarse en una corriente o en un cuarto frío cuando se está cansado o transpirando. Debiera acostumbrarse tanto al aire, que no sienta la necesidad de hacer que el termómetro suba a más de unos 24o C (75o F). — Testimonios para la Iglesia, tomo 1, p. 607

El aire puro debe ser inhalado tan libremente dentro de casa como fuera, en clima cálido. En clima frío, vuestra casa necesitará calefacción. Si fuera necesario, usad ropa más abrigada, para que, en cuanto sea posible, podáis respirar aire puro a todas horas. Los que estudian el tema de la salud, sostienen que se requiere una bundancia de oxígeno en el cuerpo—y en sus contornos—para poder mantener el organismo físico en óptimas condiciones. ¿Por qué es éso? Es el oxígeno en el aire lo que purifica la sangre, contribuye a la producción de la calor y energía corporal, y transporta energía eléctrica con la cual vitalizar cada órgano y tejido.

El Doctor H. E. Kirschner dijo ésto:

Al igual, estoy en pleno acuerdo con el Doctor Phillip Welsh, quien declara: ‘Cualquier forma de tratamiento, cualquier programa de salud que no proporciona plena y debida consideración a la primordial importancia de la vida, el aire puro,  fracasará rotúndamente en obtener los mejores resultados, Sí, este asunto específico de suministrar al cuerpo con aire puro es tan importante como para determinar la diferencia entre buena salud y enfermedad, ¡entre la vida y la muerte!

Compare ésto, si desea, con la popular idea de que el aire, especialmente el nocturno, es perjudicial para el enfermo. Muchos de mis colegas en la profesión han excluido el aire del cuarto del enfermo. Éste es un gran error, pues el aire es el alimento que Dios ha provisto para los pulmones; y vuestros pulmones, cuando son desprovistos de aire puro, serán como una persona a quien se le ha privado de alimento. Por tanto, el aire no debiera ser considerado como un enemigo, sino como una valiosa bendición.—H.E. Kirschner, M.D., Nature’s Seven Doctors, página 18.

¿Tenéis dificultad en dormir de noche? Procurad éste sencillo remedio para el insomnio; es muy bueno: Asegurad que haya una corriente de aire entrando en el cuarto (mejor que sea de una ventana). El cuarto debiera estar confortable y no frío, pero con algo de aire puro circulando. Ahora relájese, órese mientras se está acostado, y entréguese de nuevo la vida en manos de Dios. Entonces lentamente tómense varias respiraciones profundas, sosteniendo cada una por un momento antes de exhalar. Permitid que vuestra mente se tranquilice. Descansen los pensamientos en Dios, y la paz de estar en comunión con Él; y en la necesidad de respiraciones profundas y completas. Muy pronto estaréis bien dormidos.

Aquellos que no han tenido una libre circulación de aire en sus dormitorios a través de la noche, generalmente despiertan sintiéndose agotados y afiebrados; y no conocen la causa. Era el aire, aire vitalizador, lo que requería el sistema, pero que no podía conseguir. Al despertar por la mañana, la mayoría de las personas se beneficiarían al tomar un baño de esponja, o, si mejor les pareciera, un baño de mano, con meramente una palangana de agua. Ésto quitará las impurezas de la piel. Entonces las colchas y sábanas debieran ser quitadas pieza por pieza de la cama, y ser expuestas al aire. Las ventanas y las persianas debieran abrirse, y que el aire circule libremente por varias horas, si no todo el día, a través de los dormitorios. De esta manera la cama y demás quedará cabalmente aereada, y se eliminarán las impurezas del cuarto.—Spiritual Gifts, tomo 4a, p. 143

De hecho, ésta también es una buena forma de empezar la mañana. Cuando primero despertáis, tómense varias respiraciones profundas, y luego al levantaros tómense varias más. Antes del desayuno, salid afuera y contemplad la naturaleza y respirad profundo, al silenciosamente agradecer a Dios por otro día de vida para trabajar por él. De tiempo en tiempo, a través del día, repetid este ejercicio de respiración profunda. Ocasionalmente, tomad respiraciones bien profundas, para poder así expandir vuestros pulmones.

El aire, ese aire que es una preciosa bendición del cielo, y que todos pueden obtener, los bendecirá con su influencia vigorizadora, si no le impiden la entrada. Dénle la bienvenida, cultiven una gran atracción por él, y verán cómo actúa en calidad de precioso calmante de los nervios. Para que se mantenga puro, el aire debe mantenerse en constante circulación. La influencia del aire puro y fresco es hacer que la sangre circule saludablemente a través del sistema. Refresca el cuerpo y tiende a impartirle fuerza y salud, mientras que al mismo tiempo su influencia se deja sentir marcadamente sobre la mente, impartiéndole cierto grado de calma y serenidad. Excita el apetito, hace más perfecta la digestión del alimento, e induce un sueño profundo y reparador. — Testimonios para la Iglesia, tomo 1, p. 607

Desarrollad el hábito de respirar profundamente. La respiración superficial es un hábito que se desarrolla fácilmente, pero es perjudicial en sus efectos sobre el cuerpo. Mucha gente sólo repira en la parte superior de los pulmones. Tómense respiraciones completas y profundas de aire.

Sugerencias adicionales al respecto:

Justo después de comer, al igual que antes de acostarse, sálgase afuera y tómense de dieciocho a veinte respiraciones, usando los músculos del abdomen. Inhálese y exhálese lentamente. Algunos extienden los brazos por encima de la cabeza mientras hacen el ejercicio respiratorio. Tómese una caminata justo antes de acostarse por la noche. Respírese ese aire fresco nocturno, relájese la mente, háblele a su Padre Celestial, y déle gracias por su contínuo cuidado y bendiciones. Entréguese la vida nuevamente a Él. Entonces, con corazón contento, acuéstese, dejando atrás todas las perplejidades presentes. Conozca y créa que Él las resolverá todas en el tiempo que vea oportuno.

Salga fuera de casa en cuanto le sea posible. Desarrolle pasatiempos y ocupaciones que se realizan al aire libre.

Una caminata, aun en invierno, sería más benéfica para la salud que todas las medicinas que los médicos puedan prescribir. Habrá un aumento de la vitalidad, tan necesaria para la salud. Los pulmones tendrían una actividad bien necesaria, puesto que es imposible salir al tonificante aire de una mañana invernal sin llenar bien los pulmones.— Testimonios para la Iglesia, tomo 2, p. 469

A muchos les han enseñado desde la niñez que el aire nocturno es muy perjudicial para la salud, y por eso debe excluirse de las habitaciones. Para su propio daño cierran las ventanas y puertas de los dormitorios para protegerse del aire nocturno, que dicen que es tan peligroso para la salud. En esto se engañan. En el fresco de la noche puede ser necesario protegerse del frío con ropa extra, pero debieran dar aire a sus pulmones.— Testimonios para la Iglesia, tomo 2, p. 467

Téngase en mente la ventilación apropiada dondequiera que estéis, ya sea en casa, en la oficina, el taller, o en la iglesia, etc.

Tened cuidado con el humo del tabaco. Los investigadores científicos ahora saben que el humo del cigarillo, en un cuarto, puede perjudicar en gran manera a los adultos, y especialmente a los niños. Sólo permanezca con los fumadores el suficiente tiempo para ayudarles a reconocer lo dañino de su vicio; entonces vaya donde exista una atmósfera más pura para respirar.

No rente o compre una casa en cualquier concavidad baja. Tenga cuidado de casas que se encuentren en lugares ahuecados, pues tienden a ser húmedos. Estudios de investigación hechos por el National Institute of Health en Washington County, Virginia, a fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, revelaron el hecho de que casas construidas en áreas bajas y miásmicas, frecuentemente tenían un historial de cáncer en los que vivían allí. Ésto incluía casas en lugares bajos, y en arrolluelos. Muchos no reconocen el hecho de que existen corrientes de aire que fluyen continuamente. Estas corrientes, que fluyen por las partes bajas que existen en valles, arroyos, y ríos, son mucho más húmedas que el aire que se encuentra en lugares más elevados. Viviendo en tales lugares húmedos induce enfermedad y malestar. Si se vive en tal ubicación, haríais bien en mudaros de allí a otra parte.

Si queremos que nuestras casas sean moradas de salud y de dicha, tenemos que situarlas en lugar alto,  fuera del alcance de los miasmas y las neblinas de las tierras bajas, y permitir que entren libremente en ellas los agentes vivificantes del cielo.—El Ministerio de Curación, p. 209

También hacéis bien al no permitir demasiados matorrales, o sombra, demasiado cerca de vuestra casa. Ésto puede evitar que el aire purificador llegue y circule por la casa.

En cuanto sea posible, todo edificio destinado a servir de habitación humana debe construirse en paraje elevado y de fácil desagüe. Esto asegurará un solar seco, y evitará el peligro de las enfermedades debidas a la humedad y a los miasmas. A este asunto se le suele dar muy poca atención. Con frecuencia la humedad y el aire viciado de los solares bajos y encharcados ocasionan quebrantos de salud, enfermedades graves y defunciones.

En la construcción de casas es de gran importancia asegurar completa ventilación y mucho sol. Haya circulación de aire y mucha luz en cada habitación de la casa. Los dormitorios deben estar dispuestos de tal modo que el aire circule por ellos día y noche. Ningún cuarto es adecuado para servir como dormitorio a menos que pueda abrirse de par en par cada día para dar acceso al aire y a la luz del sol. En muchos países los dormitorios necesitan calefacción, de modo que puedan quedar calientes y secos en tiempo frío y húmedo.—El Ministerio de Curación, p. 209

Podemos ver la importancia de mantener nuestras casas apropiadamente ventiladas. Es el aire fresco y purificador en una casa, lo que la transforma en un lugar saludable para vivir.

Cuando el día es soleado y cálido, sáquense las sabanas de las camas, cuélguense afuera, y ventílense. El aire puro y el sol hará mucho para purificarlas. Llévense nuevamente a casa antes que llegue la humedad de la noche. Notaréis que el olor es perfectamente fresco.

Es de la mayor importancia que cada cuarto en la casa sea abierto a los rayos del sol, y a corrientes de aire puro todo el día.

Algunas casas están costosamente amuebladas más para gratificar el orgullo y para recibir visitas, que para la comodidad, la conveniencia y la salud de la familia. Las mejores habitaciones son mantenidas a oscuras. Se las priva de luz y de aire, no sea que la luz del cielo dañe los muebles costosos, destiña las alfombras o manche los marcos de los cuadros. Cuando se permite que los visitantes se sienten en estas habitaciones de gran valor, se arriesgan a contraer un resfrío debido a la atmósfera fría que reina en ellas. Los salones y los dormitorios se mantienen igualmente cerrados y por las mismas razones. Y quienquiera que ocupe esas camas que no han estado bien expuestas a la luz y al aire, lo hacen a expensas de su salud y con frecuencia hasta de la vida. —Mensajes Selectos, tomo 2, p. 527

Haced todo lo que podáis para evitar gases venenosos en, o cerca de, vuestra casa. Ésto incluiría el uso de calentadores de gas sin ventilación, escapes de gases de cloacas, humo de tabaco, y rociadoress de agricultura, tales como defoliadores, insecticidas, programas de rociar para mosquitos, y humos y vapores similares. Maderas curadas son ahora usadas en construcciones de nuevas casas. Están supuestas a resistir ataques de insectos por décadas; pero, gases venenosos les fueron aplicados para curarlas, y se ha establecido que los humos de esas maderas compenetran la casa y el aire circundante por varios años después de su instalación. Otra fuente de peligro es el uso de paneles de insulación plástica en las paredes durante la construcción de una casa y durante la remodelación. Aunque cierto es que estos paneles proveen mejor factor insulativo tipo R a un precio más bajo, permanece el hecho de que si la casa llega a incendiarse, ¡los humos venenosos de esos paneles llenarán la casa!

Vivimos en una época de químicos, y el aire, el agua, la vegetación, la tierra, y el reino animal, están siendo lentamente envenenados a muerte.

Veamos este recorte de periódico:

El RESPIRAR AYUDA A SOPORTAR EL DOLOR

“No son las propiedades analgésicas de la aspirina lo que la hace tan beneficiosa para los pacientes artríticos. Mas bien, es ‘el pujido y rugido’ producido por las grandes dosis de aspirina, lo que realmente controla los dolores, sufrimientos y rigidez. Ésto se sugirió aquí ayer por los doctores Frederick Kahn, Daniel Simmons, y Howard Weinberger de UCLA (Universidad de California, Los Ángeles), y los hospitales para veteranos de Los Ángeles. Los médicos por mucho tiempo han sabido, dijeron ellos, que dosis normales de aspirina no ayudan a los pacientes artríticos. Se necesitan dosis que constan de quince pastillas al día para controlar los dolores del artritis. Pero tales dosis, dijeron ellos, producen lo que se llama ‘hiperventilación’—el paciente constantemente respira profunda y rápidamente, a menudo mientras se encuentra en descanso. Y a su vez, esta hiperventilación reduce la cantidad de dióxido de carbono en la sangre. Para comprobar lo que sospechaban, los médicos de Los Ángeles pusieron a dichos pacientes en aquello que se conoce como “pulmón de hierro”, e hicieron que respiraran sobremanera rápido sin administrarles ninguna aspirina. El alivio del dolor y otros síntomas, encontraron ellos, fue tan efectivo como el logrado con la aspirina.”—Newsclip, julio, 1958.

Lo antedicho es información valiosa que tú y yo podemos usar cada día de nuestras vidas. El respirar profundo alivia el dolor y relaja el sistema entero. (Pero nuestra sugerencia es que no se use un producto tipo aspirina para lograr esa clase de respiración: Existe una química venenosa en las ‘pastillas para dolores de cabeza’ que provoca un sangrar interno cada vez que se toma una pastilla, ya sea en forma de polvo o píldora.)

Se sabe ahora que las hojas caídas de los árboles emiten humos de monóxido de carbono.

Los árboles y arbustos que crecen en profusión muy cerca de la casa son perjudiciales para la salud, porque obstruyen la libre circulación del aire y no permiten la entrada de los rayos del sol. Como consecuencia, la casa se vuelve húmeda. Durante las estaciones lluviosas, en especial, los cuartos de dormir se mantienen húmedos. Y las personas que los ocupan llegan a enfermarse de reumatismo, neuralgias y molestias pulmonares que generalmente terminan en afecciones más serias. En general los árboles frondosos echan muchas hojas que, si no se limpian inmediatamente, se descomponen y corrompen el ambiente. Un patio adornado de árboles y arbustos a prudente distancia de la casa, ejerce una influencia alegre y saludable sobre toda la familia, si se los mantiene bien cuidados. En la medida de lo posible, se deben construir las casas en terrenos secos y elevados. Si se construye una casa donde el agua tiende a empozarse por un tiempo, y luego se seca, se producen miasmas venenosas, que con el tiempo ocasionan fiebres, dolores de garganta, enfermedades pulmonares y otros malestares.—Consejos sobre la Salud, p 58

La niebla tóxica (smug) que envuelve casas y oficinas dentro de, o alrededor de las grandes ciudades, es ahora reconocida como muy perjudicial en sus efectos. Durante las horas matutinas y vespertinas del vaivén citadino, cuando existe tantísimo tráfico en las calles, la niebla tóxica se aumenta; y aun se encuentra en los pueblos pequeños. Una gran parte de esa niebla proviene de los humos de escape de los carros, la cual contiene dos mortíferos químicos: plomo vaporizado y ácido sulfúrico. Los humos de plomo, inhalados por el cuerpo, causan la destrucción de las células rojas. El ácido sulfúrico es un tóxico tan poderoso que resulta ser el primordial motivo del decaimiento de catedrales y edificios de piedra a través de toda Europa.

¿Cuál es la solución? Múdese al campo, no demasiado cerca de una gran ciudad.

La falta de aire puro es un factor significante en la causa de las enfermedades. Sin embargo cuán pocos reconocen este hecho.

Muchos son víctimas de la idea errónea de que si se han resfriado deben excluir el aire exterior y aumentar la temperatura de su habitación hasta que sea excesivamente alta. El organismo puede estar descompuesto, los poros pueden estar cerrados por el material de desecho, y los órganos internos más o menos inflamados, porque la sangre se ha retirado de la superficie y se ha ido hacia ellos. En estos casos, más que en otros, no se debiera privar a los pulmones de aire puro y fresco. Si hay un momento en que el aire puro es necesario, es cuando alguna parte del organismo, como los pulmones o el estómago, se enferma.— Testimonios para la Iglesia, tomo 2, p. 470

Muchas familias sufren de inflamación de la garganta, enfermedades pulmonares, y problemas del hígado, contraídos a causa de su propio curso de acción. Sus dormitorios son pequeños, impropios para dormir ni siquiera una noche. Esas personas ocupan los pequeños apartamentos por semanas, meses, y años. Respiran el mismo aire vez tras vez, hasta que se impregna con las impurezas venenosas y materia de desgaste expedidas de sus cuerpos a través de los pulmones y los poros de la piel . A los que así abusan de su salud, les toca sufrir la enfermedad.—Healthful Living, p. 173

La salud de todo el organismo depende del funcionamiento saludable de los órganos respiratorios.—Mensajes Selectos, tomo 2, p. 538

Para tener buena sangre, debemos respirar bien. —Healthful Living, p. 171

Siendo que la falta de aire puro puede causar enfermedad, ¡cuán importante es que aire puro sea suministrado al enfermo para que pueda sanarse!

Para los enfermos, el aire puro resultará de mayor beneficio que los medicamentos, y es mucho más esencial para ellos que la misma comida.—Consejos sobre la Salud, p. 54

Si es posible, se debe mantener una corriente de aire puro en el cuarto del enfermo día y noche. Pero esta corriente no debe llegarle directamente. Cuando hay una fiebre alta casi no hay peligro de que se resfríe el paciente. Sin embargo, se debe ser extremadamente cuidadoso cuando la enfermedad llega a su punto crucial y la fiebre comienza a bajar. Entonces se hace necesaria una vigilancia constante para mantener la vitalidad del cuerpo. El enfermo debe respirar aire puro y vigorizador. Si no se le puede proveer donde está, es menester cambiarlo de cuarto y de cama, mientras su cuarto y su cama se purifican por medio de la ventilación.—Consejos sobre la Salud, p. 56

Cada respiración de aire vitalizador en el cuarto del enfermo es del mayor beneficio, aunque muchos de los enfermos son muy ignorantes sobre ésto. Ellos se sienten muy deprimidos, y no saben de qué se trata el asunto. Una brisa de aire puro a través de su cuarto ejercería una influencia feliz y vigorizante.— Healthful Living, p. 72

Aquellos que son de edad avanzada, enfermos, o inválidos, también tienen una seria necesidad de respirar aire fresco y puro.

Quienes hayan de cuidar ancianos deben recordar que éstos, más que nadie, necesitan cuartos abrigados y cómodos. Con los años, el vigor declina y mengua la fuerza vital con que resistir a las influencias malsanas. De ahí que sea tan necesario proporcionar a las personas de edad mucha luz y mucho aire puro.—El Ministerio de Curación, p.  209

Es preciso colocar a los enfermos en íntimo contacto con la naturaleza. La vida al aire libre en un ambiente natural hará milagros en beneficio de muchos enfermos desvalidos y casi desahuciados.—El Ministerio de Curación, p.  201

Para los enfermos cansados de la vida en la ciudad, del deslumbramiento de tantas luces y del ruido de las calles, ¡cuán grata será la calma y la libertad del campo! ¡Con cuánto anhelo contemplarían las escenas de la naturaleza! ¡Qué placer les daría sentarse al aire libre, gozar del sol y respirar la fragancia de árboles y flores! Hay propiedades vivificantes en el bálsamo del pino, en la fragancia del cedro y del abeto, y otros árboles tienen también propiedades que restauran la salud.—El Ministerio de Curación, p.  203

…la atmósfera recalentada y opresiva, desprovista de vitalidad, adormece el cerebro sensible. Los pulmones se contraen y el hígado se vuelve inactivo.— Testimonios para la Iglesia, tomo 1, p. 607

A menudo es necesario, especialmente en clima frío, calentar el aire en la casa o la oficina. Pero debemos tener cuidado de hacer ésto con moderación, siendo que el oxígeno del cuarto generalmente es consumido para proveer la calor (con pocas excepciones, tales como la calor a base de vapor, enviada a través de tubería desde una fuente más distante).

La calor de la estufa destruye la vitalidad del aire y debilita los pulmones.—Place of Herbs, p. 21

¡Cuán importante es que nosotros mismos—y nuestros hijos también—estudiemos y trabajemos en cuartos con la adecuada ventilación del aire puro de afuera!

Muchos niños han pasado cinco horas cada día en las aulas de escuela no apropiadamente ventiladas, ni suficientemente grandes para la saludable acomodación de los estudiantes. El aire de tales cuartos pronto se torna venenoso para los pulmones que lo inhalan.

Los pulmones, para poder estar sanos, deben tener aire puro.—Healthful Living, p. 171

La fortaleza del sistema depende, en gran medida, de la cantidad de aire puro y fresco que se respira. Si los pulmones son restringidos, la cantidad de oxígeno recibido por los mismos también es limitada, la sangre se torna viciada, y sigue la enfermedad.— Healthful Living, p. 176

Los edificios deben ser construidos de tal manera que siempre haya suficiente aire puro y luz solar entrando en ellos.

En la construcción de edificios de utilidad pública o en los destinados a viviendas, urge asegurar buena ventilación y mucho sol. Las iglesias y las escuelas adolecen muchas veces de deficiencia en este respecto. A la falta de ventilación se debe una gran parte de la somnolencia y pesadez que contrarrestan el efecto de muchos sermones y hacen enojosa e ineficaz la tarea del maestro.—El Ministerio de Curación, p.  208

Sí, el aire puro es importante para nuestra salud, pues es uno de los remedios sencillos de la naturaleza, dado por Dios a su pueblo.

Hay muchas maneras de practicar el arte de sanar; pero hay una sola que el cielo aprueba. Los remedios de Dios son los simples agentes de la naturaleza, que no recargarán ni debilitarán el organismo por la fuerza de sus propiedades. El aire puro y el agua, el aseo y la debida alimentación, la pureza en la vida y una firme confianza en Dios, son remedios por cuya falta millares están muriendo; sin embargo, estos remedios están pasando de moda porque su uso hábil requiere trabajo que la gente no aprecia. El aire puro, el ejercicio, el agua pura y un ambiente limpio y amable, están al alcance de todos con poco costo; mientras que las drogas son costosas, tanto en recursos como en el efecto que producen sobre el organismo.—Consejos sobre la Salud, p. 320

Lecciones espirituales

Dios nos pide que vayamos a Él para poder respirar el aire del Cielo. El plan de redención fue diseñado para proporcionarnos perdón del pecado al igual que fuerza para resistir la tentación y odedecer los mandamientos de Dios. Fue dado para redimirnos y para que podamos vivir con Dios y los santos ángeles para siempre.

Jesús dijo:

No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. (Lucas 5:32)

Sólo aquel que se reconoce a sí mismo como pecador delante de Dios, puede recibir perdón y aceptación. Del corazón sale la pregunta:

Varones hermanos, ¿qué haremos? ¿Qué debo hacer para ser salvo? (Hechos 2:37; 16:30)

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. (2 Corintios 7:10)

El clamor del alma es:

Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristaré por mi pecado. (Salmo 38:18)

En angustia de corazón por lo que se ha hecho contra Dios, debemos ir a Cristo.

El hombre o la mujer que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres prevarican contra Jehová y delinquen,  aquella persona confesará el pecado que cometió. (Números 5:6- 7)

Cuán agradecidos podemos estar que Jesús perdona al pecador humilde y arrepentido.

Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan. (Salmo 86:5)

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda injusticia. (1 Juan 1: 9)

Gracias a Dios que

Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
 (Salmo 103:11)

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:7)

Oh mi amigo, al volvernos al Señor, ¡él es tan feliz de recibirnos y aceptarnos!

Y cuando aún estaba lejos [el hijo pródigo, volviendo de sus años de pecado], lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. (Lucas 15:20)

¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. (Miqueas 7:18)

Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. (Lucas 15:10)

Aceptando a Cristo como su Salvador, el alma experimenta el nuevo nacimiento.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5: 17)

He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados. (Isaías 38: 17)

Existe una gran bendición para los que están dispuestos a buscar al Señor y abandonar sus pecados.

Bienaventurados aquellos cuyas transgresiones son perdonadas, cuyos pecados están cubiertos. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no imputa iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño. (Salmo 32: 1-2)

¡Esta experiencia es para tí y para mí hoy! El llamado de Jesús es claro, y el mensaje es alentador. Hay esperanza para el más humilde. Viniendo a Cristo, le entregamos nuestros pecados y le dedicamos nuestras vidas a Su servicio. Todo lo que él nos pide en Su Palabra, ahora estamos dispuestos a realizar.

¿Es ésta una experiencia que tú deseas en este momento? Yo sé que sí. Abre las puertas de tu corazón y deja entrar el aire puro de la salvación. Es refrescante y maravilloso. Significa vida eterna.

Bienaventurados los que lavan sus ropas [guardan sus mandamientos], para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. (Apocalipsis 22:14) 

 

 

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