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El agua que purifica

El ganado y los animales salvajes saben que hacer cuando llega la enfermedad física. Se los ha visto comiendo ciertas plantas; y buscando un riachuelo o lago, se bañan en el agua, o se acuestan en ella, para curar sus heridas.

Un perro, que fue picado en la cabeza por una cascabel, primero mató la víbora, y luego fue a un arroyo cercano y se recostó en el agua en intervalos por una semana. Se recuperó completamente.

El agua es uno de los más valiosos ayudantes que se tiene en el trabajo diario de mantener la salud, o en la recuperación de la misma cuando se está enfermo.

¡Cuán importantísimo es que se beba suficiente agua cada día!

Nuestros riñones filtran como 50 galones de líquido diariamente. En un período de 24 horas, más de 8 litros de jugos digestivos fluyen por el canal digestivo. Mucha de esta agua es reciclada vez tras vez por los riñones. Pero aproximadamente de 2 a 4 litros de agua por día se eliminan a través de la orina, los pulmones, o la transpiración. Por esta razón, si no bebemos suficiente agua, los riñones no pueden realizar correctamente su función, y la enfermedad renal viene por consecuencia.

Se ha visto que el beber agua puede aumentar la resistencia física y habilitarnos para trabajar a una capacidad del 80%. Cuando no se bebe suficiente agua, la sangre se torna viscosa y fluye con dificultad. Ésto puede causar problemas no tan sólo en los tejidos y los órganos, sino en el músculo cardíaco que por ende bombea esa sangre letargosamente.

Hay tanta gente que come demasiada sal, azúcar, y proteina; y sin embargo, cada una de estas substancias requiere agua adicional para ser procesada.

A fines de 1986, la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente que la incidencia de efermedad en el globo terrestre caería en un 80% si la gente en las naciones en desarrollo bebieran agua pura.

La falta de agua no sólo afecta la salud; afecta también la producción del trabajo físico. Los atletas, en particular, encuentran que una leve reducción en líquido afecta en gran manera la rendición.

Se recomienda generalmente que bebamos 8 vasos de agua por día. Pero es mejor si no se bebe con las comidas, sino entre las comidas. Los mejores tiempos para beber agua es primero al levantarnos por la mañana, y luego 30 minutos o más antes de cada comida. Uno o dos vasos de agua caliente como media hora antes del desayuno ayudará a limpiar el estómago y agudizar el apetito. Pequeñas cantidades bebidas de tiempo en tiempo a través del resto del día es recomendable.

Algunos beben agua muy caliente o fría con los alimentos, pero ésto impide la digestión de alimento aun más que el beber agua tibia con los alimentos.

El agua de beber debiera ser pura, pero ésto se está haciendo más difícil de realizar. Es un desfortunio. Una solución es comprar el mejor filtro de agua que podamos para el hogar. El agua se puede purificar de esa forma. El agua purificada no os perjudicara; sólo mejorá la salud si es que participáis de una buena dieta para obtener las cantidades necesarias de calcio y otros minerales de vuestros alimentos. En contraste, el agua regular de la pluma, a menudo contiene un exceso de sodio inorgánico, cloruro, azufre, fluoruro, hierro, cromo, plomo y otros minerales indeseables—y en cantidades mucho mayores que las que el cuerpo puede usar. Podemos estar agradecidos que distiladoras pequeñas de uso personal y menos costosas ahora están de fácil acceso.

Nuestro cuerpo es 80% agua. Las incontables millonadas de células que tenemos en nuestro cuerpo están constantemente siendo bañadas en agua. Y éste no es meramente un proceso de empape, sino una actividad de relavado hecha por el torrente sanguíneo. El agua en la sangre trae nutrición y oxígeno a los tejidos, y se lleva los desgastes. Si ocurre un trauma, los coagulantes salen del líquido y detienen el sangrado, mientras que emergen las células blancas del torrente y empiezan a atacar las sustancias tóxicas. Se mantienen balances delicados mediante el flujo de la sangre; y las hormonas, substancias digestivas, y muchas otras subs- tancias vitales son transportadas mediante los líquidos corporales hacia su lugar asignado.

No es maravilla que éste tan valioso elemento sea indispensable para el ser humano—no sólo dentro del cuerpo sino también fuera.

El baño frecuente es una práctica de salud muy importante. Debe realizarse a diario. Los baños calientes relajan, los baños calientes preparan para baños fríos y fortalecen y vigorizan; y todos los baños ayudan a limpiar la piel. Existen millones de pequeños poros—pequeñas bocas— que se abren en la piel. El baño ayuda a limpiarlos y quitar toda impureza que ellos traen a la superficie.

Pero, además de los valores que posee el agua, téngase en cuenta que para obtener el mejor provecho del agua debemos de hacer también mejoras en la dieta si es que no tenemos un régimen alimenticio adecuado.

Principios adicionales

Estando sanos o enfermos, el agua pura es para nosotros una de las más exquisitas bendiciones del cielo. Su empleo conveniente favorece la salud. Es la bebida que Dios proveyó para apagar la sed de los animales y del hombre. Ingerida en cantidades suficientes, el agua suple las necesidades del organismo, y ayuda a la naturaleza a resistir a la enfermedad. Aplicada externamente, es uno de los medios más sencillos y eficaces para regularizar la circulación de la sangre. Un baño frío o siquiera fresco es excelente tónico. Los baños calientes abren los poros, y ayudan a eliminar las impurezas. Los baños calientes y templados calman los nervios y regulan la circulación.

Pero son muchos los que no han experimentado nunca los benéficos efectos del uso adecuado del agua, y le tienen miedo. Los tratamientos por el agua no son tan apreciados como debieran serlo, y su acertada aplicación requiere cierto trabajo que muchos no están dispuestos a hacer. Sin embargo, nadie debería disculpar su ignorancia o su indiferencia en este asunto. Hay muchos modos de aplicar el agua para aliviar el dolor y acortar la enfermedad. Todos debieran hacerse entendidos en esa aplicación para dar sencillos tratamientos caseros. Las madres, principalmente, deberían saber cuidar a sus familias en tiempos de salud y en tiempos de enfermedad. —El Ministerio de Curación, p. 237

Cuando se toma el agua con las comidas, se disminuye el flujo de las glándulas salivares, y entre más fría sea el agua, mayor el perjuicio al estómago. El agua helada o la limonada helada, bebida con las comidas, detiene la digestión hasta que el sistema haya impartido suficiente calor al estómago para habilitarlo en su trabajo.—Review and Herald, 29 de julio, 1884

Los alimentos no debieran ser lavados; ninguna bebida se necesita con las comidas. Mastíquese con lentitud, y permítase que la saliva se mezcle con los alimentos. Entre más líquido se introduzca al estómago con los alimentos, tanto más difícil es que se digieran los alimentos; pues el líquido debe ser primeramente absorbido. Las bebidas calientes son debilitantes; y además, aquellos que se complacen en ellas se tornan esclavos del hábito. No comáis demasiada sal; dejad los encurtidos; manténgase la comida muy condimentada y picante fuera del estómago; cómanse frutas con las comidas, y la irritación que provoca tanta sed dejará de existir. Pero si se necesita algo para satisfacer la sed, el agua pura, bebida poco antes o después de las comidas, es todo lo que la naturaleza necesita. El agua es el mejor líquido posible para limpiar los tejidos.—Review and Herald, 29 de julio, 1884

Al levantarse por la mañana, la mayoría sería beneficiada al tomar un baño de esponja, o, si posible, un baño de mano, con tan sólo una cubeta de agua; ésto eliminará las impurezas de la piel.—Healthful Living, p. 192

El bañarse a menudo es muy beneficioso, especialmente por la noche justo antes de acostarse, o al levantarse por la mañana.—Healthful Living, p. 192

El bañarse ayuda a librar la piel de la acumulación de impurezas que están constantemente juntándose; e impide que la piel se torne seca e inflexible, realizando así un incremento y equitatividad en la circulación.—Healthful Living, p. 789

Las personas sanas de ninguna manera debieran descuidar el baño. De todos modos debieran bañarse tan a menudo como dos veces por semana. Los que no están sanos tienen impurezas de la sangre, y la piel no está en una condición saludable. La multitud de poros, o pequeños orificios, a través de los cuales el cuerpo respira se tapan y llenan de desechos. La piel necesita ser limpiada en forma cuidadosa y cabal, para que los poros puedan hacer su trabajo de liberar el cuerpo de impurezas; por lo tanto, las personas débiles que están enfermas ciertamente necesitan las ventajas y bendiciones del baño por lo menos dos veces por semana, y frecuentemente aun más que esto es positivamente necesario. Ya sea que una persona esté enferma o sana, se respira con mayor libertad y facilidad si se práctica el baño. Mediante él los músculos se vuelven más flexibles, la mente y el cuerpo son igualmente vigorizados, el intelecto gana en inteligencia, y se vivifica cada facultad. El baño es un calmante de los nervios. Promueve la transpiración general, aviva la circulación, vence obstrucciones en el sistema, y actúa benéficamente sobre los riñones y los órganos urinarios. El baño ayuda a los intestinos, el estómago y el hígado, dando energía y nueva vida a cada uno. También promueve la digestión, y en vez de que el sistema se debilite, se fortalece. En lugar de aumentar la propensión a enfriarse, un baño, debidamente tomado, fortalece contra el frío porque la circulación mejora; también los órganos uterinos, que están más o menos congestionados, reciben alivio, porque la sangre es atraída a la superficie y se obtiene una circulación de la sangre más fácil y regular a través de todos los vasos sanguíneos.—Testimonios, tomo 3, p. 80

Las impurezas del cuerpo, si no se permite su salida, son llevadas de vuelta a la sangre e introducidas forzadamente en los órganos internos. La naturaleza, para librar al organismo de las impurezas tóxicas, realiza un esfuerzo que produce fiebre, y a esto se lo llama enfermedad. Pero aun entonces, si los que enferman ayudan a la naturaleza en sus esfuerzos, utilizando agua pura, se evitaría mucho sufrimiento. Pero muchas personas en lugar de hacer esto y de procurar eliminar las sustancias venenosas del organismo, introducen en el organismo un veneno más mortal para eliminar otro veneno que ya estaba allí.—Mensajes Selectos, tomo 2, p. 525

El agua puede utilizarse en diversas formas para aliviar el sufrimiento. El agua caliente bebida antes de comer (aproximadamente poco menos de medio litro), nunca producirá daño alguno, sino que resultará beneficiosa.

Una taza de té preparada con calamento [calaminta, hierba gatera,Nepeta cataria] tranquilizará los nervios. El té de lúpulo es bueno para inducir el sueño. Las cataplasmas de lúpulo aplicadas sobre el estómago servirán para aliviar el dolor.

Si los ojos están débiles, si están doloridos o inflamados, pueden aplicarse paños de franela suave mojados en agua caliente con sal, con lo cual se producirá alivio rápidamente.

Cuando la cabeza está congestionada, puede obtenerse alivio colocando los pies y las piernas en un baño de agua caliente con un poco de mostaza.

Hay muchos otros remedios sencillos que contribuirán notablemente a restablecer el funcionamiento saludable del cuerpo. El Señor espera que utilicemos estas preparaciones sencillas.—Mensajes Selectos, tomo 2, p. 341

Lecciones espirituales

No sólo nuestros cuerpos necesitan limpiarse, nuestras almas también necesitan limpieza. Hemos de limpiarnos mediante la Palabra, al estudiar diariamente la Biblia. Esto produce limpieza y fortaleza espiritual. Hay poder purificador en el estudio de las Escrituras. Al leerlas diariamente, recibimos un contínuo lavamiento a través de Ellas.

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría. (2 Pedro 1: 4)

Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina. (Salmo 107: 20)

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría. (Colosenses 3: 16)

¿Con qué limpiará el joven su camino? con guardar Tu Palabra. (Salmo 119: 9)

Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (Juan 15: 3)

…por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las sendas de los violentos. (Salmo 17: 4)

 

 

 

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