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Cuando Dios llama… un llamado misionero

Estás tan ocupado que no puedes contestar tal vez la llamada más importante de tu vida.

¿Qué harías si pierdes una gran oportunidad?, tal vez la entrevista para el trabajo de tus sueños, en fin imagina algo que desees y no puedes perder pero solo tienes una oportunidad y por algún motivo lo pierdes.

No te ha pasado, o tal vez es tu hábito, que cuando suena tu teléfono celular miras el nombre en la pantalla y decides no contestar. Que me deje un mensaje y luego le llamo, piensas y no contestas. A veces hacemos lo mismo con Dios.

Luego de muchos años sintiendo el llamado de Dios, pero sin responder a el debido a un sin número de situaciones sentía que algo faltaba. Luego de tratar de hacer nuestra propia voluntad, luego de embarcarnos en muchos proyectos personales y ambiciones (algunos de los cuales no se completaron), luego de haber caminado por la vida con una esperanza vana de que nuestros planes personales funcionarían (y esto no es ser negativo o pesimista), nos sentamos a pensar y reflexionar en ¿cómo Dios nos había dirigido?, en ¿qué Dios quiere de nosotros como familia?, ¿qué estábamos haciendo con nuestras vidas y el tiempo de Dios?

A principios del 2017 aceptamos el llamado a trabajar en el campo misionero, un llamado que había ido creciendo desde hacía varios años, años en los cuales estábamos siendo preparados por Dios para tan importante paso en nuestras vidas. En el año 2008 decidimos salir de la ciudad e irnos al campo, fué en ese momento donde nuestra preparación como misioneros comenzó.

A veces o podría decir con casi 99.9 por ciento de seguridad pensamos en sólo nosotros y no en lo que Dios espera de nosotros, pensamos en una esfera mundanal y no celestial y lo peor de todo es que a veces hasta nos engañamos a nosotros mismos pensando que estamos haciendo la voluntad de Dios. Y seamos sinceros en este asunto pues nuestros pensamientos y nuestro corazón son engañosos.

Muchos años atrás escuché una canción basada en Isaías 6:8 la cual quedó grabada en mi mente y mi corazón para siempre.

Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Isaías 6:8

Al reflexionar en esto nos dimos cuenta de que Dios era quién nos estaba encaminando a la toma de una decisión muy importante. Habíamos estado trabajando llevando el mensaje del evangelio a través de esta página web, dando seminarios en iglesias, visitando hogares de envejecientes y otros trabajos misioneros pero a lo que Dios nos estaba encaminando era algo más grande, en realidad iba a poner a prueba nuestra fe.

A principios del año 2017 aceptamos el llamado de Dios a servir en el campo misionero en el extranjero. Una nueva etapa en nuestro caminar con Dios estaba por delante. Cuando Dios llama debemos contestar.

Para algunas personas la idea de dejarlo todo atrás, de renunciar al trabajo, de vender y salir de posesiones materiales y comodidades por algo que no tiene beneficios económicos ó seguridad y estabilidad, el no tener su casa propia, el no pensar y planear para un “supuesto futuro seguro”, no es bien vista, inclusive algunos preguntan si estamos locos o que no sabemos lo que estamos haciendo.

El poder trabajar y servir en el mismo centro de la obra de Dios es un privilegio grandísimo, el poder ayudar a los enfermos, a los necesitados, a niños huérfanos, a trasladar enfermos desde lugares remotos en áreas incomunicadas y sin recursos a hospitales y en algunos casos de vida o muerte, el poder llevar a otros misioneros, doctores, maestros, pastores y otro personal a lugares donde se necesita de su ayuda pero no hay forma de llegar a menos que sea por aire y al final ver como Dios trabaja es algo que no tiene precio. Y estas precisamente son las cosas y el trabajo que estaremos haciendo de ahora en adelante. Trabajar para Dios no se puede comparar con el trabajo para enriquecer a otros o a nosotros mismos.

Al final del día cuando hacemos un recuento de qué hicimos en ese día nos damos cuenta de lo que en realidad vale. Sentir el gozo que Dios pone en nosotros al saber que estamos ayudando y cumpliendo con su misión es algo que no se puede comparar con nada de este mundo. Pero claro el llamado a servir en las líneas delanteras no es el mismo para cada persona, sin embargo este precisamente a sido el nuestro.

El año 2017 será un año de preparación ya que tenemos que hacer todos los preparativos para nuestro traslado al país donde estaremos sirviendo como misioneros, a la fecha en que estamos escribiendo aquí estas líneas aún no sabemos a donde vamos permanentemente, aunque permanentemente no sería la palabra a usar aquí pues ser un misionero significa ir a donde Dios nos envíe y cuando Él nos envíe.

Dios nos ha llamado a trabajar en el campo de la salud y la aviación. Yamilka estará trabajando en el campo de la enfermería y educación y yo estaré trabajando como voluntario por aproximadamente 1 año, luego del primer año podré comenzar el entrenamiento para piloto misionero, lo cual me tomará algunos años más para poder completar y poder servir como piloto, pues necesito sacar las licencias y completar los entrenamientos necesarios (los detalles del entrenamiento o el calendario de eventos no está definido todavía a la fecha en que escribo).

De seguro nuestro trabajo en el campo misionero será una experiencia de fe y sabemos será una historia emocionante que contar. No sabemos con total certeza como será pero si Dios nos llama debemos responder y avanzar y Él se encargará del resto, pues es su obra y Él sabe nuestras necesidades. Confiamos que Quién le dio de comer a Elías enviando los cuervos para alimentarlo también lo hará con nosotros.

Dios necesita de más voluntarios dispuestos a dar sus vidas en sacrificio para poder llevar alivio a los necesitados y así poder proclamar el evangelio a toda tribu, lengua y pueblo.

Estaremos compartiendo nuestra experiencia al trabajar como misioneros a través de esta página, pueden seguir nuestras historias y así estar al tanto de nuestro trabajo misionero haciendo clic aquí.

Necesitamos de sus oraciones y apoyo para poder seguir adelante. 

Si te haz identificado con nuestra historia, si haz pasado o estás pasando por una etapa similar a esta o si alguna vez haz pensado en esto déjanos tus comentarios y cuéntanos tu experiencia en la parte de comentarios más abajo, tal vez puedas servir de testimonio e inspiración para otros.

Apoya a Axel en su entrenamiento para Piloto Misionero, Haz clic aquí.

 


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Dios te bendiga

Familia Febles,
Ministerio En Los Pasos De Enoc

 

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