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El descanso necesario

“Venid aparte y reposad” son las palabras de Jesús. ¿Te sientes fatigado y agotado con la rutina cotidiana de la vida? El descanso es lo que necesitas, descanso físico, descanso mental. Venid y reposad un poco. Es uno de los remedios curativos especiales de Dios, y es especialmente para tí, justo ahora.

Aprendamos, por unos pocos minutos, algo sobre las bendiciones que el descanso puede lograr, bendiciones que muy bien podríais necesitar.

Extrañamente, al leer casi cualquier libro sobre remedios, no encontraréis casi mención alguna sobre el descanso. La mayoría de los consejos son sobre cómo tomarse ésto o inyectarse aquello. Sin embargo el descanso es uno de los remedios curativos más básicos conocidos por el hombre. Cuando uno se enferma, ¿qué es lo primero que se hace?, uno se acuesta. ¿Puedes imaginarte un hospital en el cual todos los pacientes sólo se acuestan por la noche? No, ellos están acostados en cama la mayor parte del día, al igual que toda la noche porque el poder restaurativo del descanso es una clave para el éxito de todos los otros remedios.

Pero, justo ahora, no estáis enfermos. ¿Necesitáis descanso cuando estáis sanos? A un grado alarmante, es la falta de suficiente descanso mientras estáis sanos, lo que hace que os enferméis.

He aquí algunos de los principios referentes al descanso:

Uno no siempre necesita dormir para poder descansar. Sólo un cambio de la rutina—haciendo algo diferente—puede traer descanso al cuerpo. Entran en acción diferentes músculos, se consideran asuntos diferentes, y se empieza a relajarse. El trabajo diario es puesto a un lado y se toma tiempo para pensar más en Dios y sus bendiciones sentidas y vistas cada día.

Uno puede entrenarse a sí mismo para relajarse. Aún si no se puede acostar, uno puede ponerse frente a una ventana abierta o caminar al aire libre y tomar varias respiraciones profundas. Al hacer ésto, tened pensamientos de gratitud hacia Dios por sus bendiciones. Pedid su ayuda y dirección para los deberes del futuro. Creed que él ha escuchado las peticiones en silencio y agradecedle de antemano por darnos la ayuda necesaria.

Al hacer ésto, un sentido de reposo y calma llenará el corazón; un relajamiento genuino y tranquilo de espíritu vendrá sobre uno.

La actitud de “corre que corre,” tan común en la civilización occidental, lleva a muchos a una depresión nerviosa. Sencillamente no se tomó suficiente tiempo para descansar. Descanso era una palabra objetable en su pensar. Pero tal patrón desbalanceado en el vivir, margina los pensamientos en Dios y la vida eterna. Y el desánimo y la desesperación empiezan a manifestarse.

Cuando el Doctor George Sheehan tenía 45 años de edad, se sentía listo para desplomarse. Trabajo, trabajo, trabajo, lo había llevado a la cima de su profesión, pero lo único que había logrado era una horario apiñado y poco más.

Entonces una noche recordó algo que había leído en un libro: “Nunca tendremos más tiempo. Tenemos, y siempre hemos tenido, todo el tiempo que existe.”

George Sheehan se propuso allí que inmediatamente cambiaría su estilo de vida. Empezó a tomar más tiempo para hacer ejercicio saludable y darse el muy necesitado descanso que su cuerpo había necesitaba todos esos años. Y entonces empezaron los mejores años de su vida. También pueden empezar para tí hoy.

Una razón por la que tanta gente contrae el desplome nervioso (depresión) es porque tratan de sobrepasarse y tener la supremacía. De modo que viajan por la vida a alta velocidad, sin el descanso adecuado, hasta que la maquinaria del cuerpo se quebranta bajo la carga. Mas bien, poned a Jesús primero, a otros después, y a uno mismo al último. Reenfocad la vida. Tómese tiempo para descansar. Salid afuera y sentaos en una silla solamente reposando. Si el sólo pensar en eso suena siniestro, entonces eres justo la persona que necesita reevaluar su actitud hacia el descanso apropiado.

La paz mental no se adquiere al andar siempre a la carrera. Y el estar de carreras todo el tiempo, a menudo envuelve el cargar con los problemas del mañana y tratar de resolverlos hoy. Todo lo que Dios nos ha dado es un día a la vez; ¿cómo lo usaremos?

Lo que necesitamos es una mejor manera de vivir— una nuevo estilo de días. Empiécese el día orando a Dios al levantarse por la mañana. Dad gracias por su ayuda, dedicad ése día en especial. Pedid su ayuda y agradecedle por darla. Entonces ábrase Su Palabra—la Biblia—y léasela.

Después de tomar tiempo con Dios y Su Palabra, mezclando la oración con la lectura, levantaos y empezad a realizar las tareas del día, enviando continuamente oraciones silenciosas pequeñas de gratitud, y peticiones. Haced todo lo posible para ayudar a otros. Muy a menudo, en el pasado ellos han tenido que hacer hasta lo imposible para ayudarte a tí, pero ahora las cosas son diferentes. Es ahora tú preocupación el ayudarles a ellos. No os preocupéis si ellos no aprecian o desean vuestra ayuda. Seguid, tranquilamente, y con agradecimiento, viviendo para ser una bendición a otros. Aunque otros malinterpreten vuestros esfuerzos, podéis saber que estáis haciendo lo que es correcto delante de Dios. Y esa conciencia traerá paz y dulce gozo a la vida, gozo que quizás no se habrá experimentado en años.

Si tenéis hijos, tómese tiempo con ellos para el culto matutino y vespertino. Juntadlos, cantad cantos de Jesús, arrodíllese y ore con ellos, luego léase una porción de la Palabra de Dios, y terminad con una oración, dedicándolos ese día al cuidado de su Padre celestial.

Sí, verdadero descanso de corazón y vida significa tomar tiempo para Dios y vivir para él. Y tal reposo traerá tranquilidad mental y largura de días. Descanso con Dios incluye tiempo con él cada día, y también significa tiempo en el día sábado. Él sabiamente conocía nuestras necesidades mejor que nosotros, y allá en el principio (Génesis 2:1-3) él nos dio el séptimo día sábado como un día semanal para el descanso físico, mental y espiritual. Tan importante fue, que Dios lo escribió en la Ley Moral de los Diez Mandamientos. Es el Cuarto Mandamiento (Éxodo 20: 8- 11), y es de igual importancia que todos los demás mandamientos. De hecho, observando cuidadosamente el séptimo día sábado, nos habilitará, mediante Su gracia, para guardar todos los demás mandamientos. Siempre existe una bendición en obedecer a Dios. Y lo que él desea que obedezcamos está escrito en Su Palabra.

Aquí hay más principios para obtener el descanso que el cuerpo tanto necesita:

Ningún músculo está hecho para funcionar continuamente. Después de algo de trabajo debe haber algún descanso. Aun el corazón— el músculo que más trabaja—descansa después de cada latido. Los pulmones descansan al final de cada respiración. El estómago debiera descansar por treinta o sesenta minutos después de cada comida. Con ésto queremos decir que inmediatamente después de cada comida no se debiera realizar trabajo pesado o trabajo mental. (Pero descansar después de la comida no significa acostarse. Estad activos después de la comida.)

El corazón trabaja toda la vida—con sólo una décima de segundo para descansar. Lo que se hace para privarlo de ese descanso causará serios problemas después.

El descanso debe ser precedido por el ejercicio, pues de otra manera pudiera ser que no logre su objetivo. Es el ejercicio lo que hace necesario el descanso.

Y téngase en mente que se duerme mejor cuando el estómago está vacío, y que dormir al aire libre en el verano produce mejor descanso que dormir dentro de casa.

Viviendo con un propósito—y ese propósito siendo el honrar a Dios y ayudar a otros—proporciona mejor descanso por la noche y provee mejor sentido de bienestar a través del día.

Descanso adecuado es necesario para poder proteger la alcalinidad de la sangre. Ésto se debe al hecho de que la materia de desgaste es especialmente eliminada durante esos períodos de sueño y descanso.

Los niños, siempre activos y en constante crecimiento requieren más sueño que los adultos. Sin embargo nosotros también lo necesitamos más a menudo de lo que creemos.

“Oh,” diréis vosotros, “¡Yo no sé cómo relajarme y descansar de día o de noche!” Id donde haya un arrolluelo, y recostaos para escuchar los sonidos de la naturaleza. Mire hacia arriba a los árboles y contemple el glorioso panorama de los rayos solares cayendo sobre las hojas y las ramas, con el cielo azúl y sus esparcidas nubes. Luego cerrad los ojos y escuchad los ruidos de las criaturas de Dios a vuestro alrededor. Todos están diciéndonos que Dios nos ama y que hará cosas maravillosas en nuestra vida si se la entregamos. Al estar allí acostado, en la naturaleza de Dios, sentirá un reposo maravilloso.

Entre el vaivén de la vida, nuestros agotados cuerpos y mentes necesitan descanso. Aun los metales pueden cansarse. Ellos pierden su vitalidad a causa del continuo golpe y forcejeo, y se agotan y rompen bajo la carga. Si os sentís como si estuviérais a punto de ceder bajo la carga, volved a leer esta página—y las otras Leyes de la Salud—y ponedlas en práctica.

El Doctor Frederick Rossiter escribió: “La recreación es una forma vitalizada del descanso.” El sueño es importante y pocos lo están recibiendo a cabalidad. Pero el descanso no es meramente dormir. Salid al aire libre por una hora o dos y experiméntese un cambio. Poned a un lado las fastidiosas perplejidades del mundo cotidiano, y relajaos en la naturaleza. Leyendo un buen libro especialmente el libro de Dios el cual es también muy reparador de las fuerzas agotadas. La mente es llevada a mejores asuntos—propósitos más nobles—y la mente y el cuerpo reposan. Y nuevamente podréis retornar a vuestras tareas cotidianas, restaurados mental y espiritualmente.

Pero la diversión que consiste sólo de tonterías, adolece de ese profundo reconstituyente que tanto necesitamos. Debemos cuidar bien nuestras horas de recreación, y debemos asegurarnos de tomar tiempo para las mismas. Debemos tomar en cuenta lo que hacemos durante dicho tiempo. Toda verdadera recreación debe realizar una genuina reparación en nuestros cuerpos y mentes, nos debe atraer más a Dios, y nos debe fortalecer para un mejor desarrollo de los deberes diarios.

Y todos necesitamos sueño, un sueño sano y reparador cada noche. Pero muchos tienen mucha dificultad en conseguirlo. Por tanto usan medicamentos para dormir. Las investigaciones sobre el sueño revelan que muchas medicinas sin prescripción— y casi todas las que son de prescripción—alteran drásticamente los ciclos del sueño, suprimiendo el muy importante sueño REM (siglas en inglés para “Rapid Eye Movement”). Y ésto se aplica a todas las “pastillas para el sueño”. Para poder más cabalmente entender el motivo de lo perjudicial que es la supresión del sueño REM, necesitamos entrar a la fisiología del sueño mismo.

En la temprana fase del presueño, la temperatura baja y las ondas alpha cerebrales son prominentes. Entonces llega la Etapa 1 del sueño al reducirse el ritmo del pulso y relajarse los músculos. Aproximadamente de 5-10 minutos después, empieza la Etapa 2. Las ondas del cerebro se hacen más extendidas y los ojos se mueven de lado a lado. Otros 20 minutos más y empieza la etapa 3. Las ondas cerebrales ahora se tornan lentas y considerablemente extendidas. Los músculos están relajados y la respiración es lenta y anivelada. La Etapa 4 empieza en seguida, se le llama el sueño delta, y generalmente dura 20 minutos. Entonces el sueño entra en la etapa conocida como el sueño REM. Las letras REM en español significan “movimiento rápido del ojo.” Éste es un sueño más ligero, y es fácil saber cuando una persona está en ésto, pues sus ojos se mueven más rápidamente como si estuviese mirando algo. De hecho es así, ésta es la parte cuando sueña. El pulso del corazón se torna irregular y las ondas cerebrales son similares como las del estado normal cuando despierta. Después de 10 minutos, el sujeto retorna a las etapas 2 y 3, y luego al sueño delta, en un ciclo que dura aproximadamente 90 minutos. Entonces el REM empieza de nuevo. Existe más sueño delta en las tempranas horas de la noche, y más sueño REM hacia el amanecer.

Los investigadores han descubierto que la gente que no recibe su sueño REM se despierta irritable y agotada. Se deprime, es agresiva, enojona, inestable y/o apática. Si son privados del sueño REM, tan pronto como se duermen de nuevo, procurarán obtener sesiones más extendidas de dicho sueño.

Pero una condición conocida como “Sueño Retirado REM,” ocurre cuando la gente usa pastillas para inducir el sueño, o la mayoría de otras pastillas para dormir. La falta de sueño REM, causado por estos medicamentos, indispone tanto a la gente como para que se convenza de que son indispensables las pastillas de dormir para poder sobrevivir. De modo que usan más, y el problema se agrava.

Necesitaís vuestro sueño. Procuradlo de la forma natural y seréis galardonados. Como dijimos antes, trabajad y descansad moderadamente durante el día. Cuando llega la tarde, después del culto vespertino y justo antes de acostarse, salid al aire libre y caminad en el aire puro, respirándolo profundamente. Podréis pensar que no tenéis tiempo para hacer ésto, pero tenéis tiempo para estar en cama procurando con dificultad lograr el sueño. Justo antes de acostarse, tómese esa caminata al aire libre en la quietud de la tarde, respirando ese aire puro. Entonces entrad en casa e inmediatamente tomad un relajante baño e id a dormir. Al estar allí acostado, encontraréis que desearéis pensar en algo. Pensad en estas dos cosas: Primero: pensad en Dios, de cuán bueno él siempre es, y cuán agradecido se está por su cuidado. Segundo, procurad pensar en algo relajante y en una buena respiración. El respirar por la boca en ese entonces ayudará a esclarecer la mente para que se entre en el sueño más rápidamente.

Durante las horas del sueño, el cuerpo se repara y vitaliza para otro día de trabajo. De modo que sed regulares en lo de conseguir un buen sueño. Procurad iros a dormir al mismo tiempo cada noche y levantaos al mismo tiempo cada mañana.

El obtener buen oxígeno es una parte importante del efecto rejuvenecedor del sueño. Vuestro cuerpo trabaja menos, y el aire que se respira es usado para restaurar y reconstruir el tejido del cuerpo. Por tanto, asegurad que haya una corriente de aire puro entrando al cuarto— preferiblemente aire de afuera—mientras se duerme. Si no se tiene ese aire puro por la noche, se despierta generalmente cansado y agotado por la mañana. Ténganse en mente las palabras del sabio: “Dulce es el sueño del trabajador” (Eclesiastés 5: 12). Sólo quienes usan sus músculos durante el día en trabajo físico, pueden gozar de un sueño dulce durante la noche. Id a acostaros temprano y levantaos temprano. Permaneciendo despierto a altas horas de la noche, y luego dormir tarde el siguiente día, es una pobre manera de vivir.

Viviendo de un microsueño, es una pobre manera de vivir la vida. Después de sólo unas pocas horas de pérdida de sueño, el cuerpo empieza a experimentar períodos momentáneos de sueño, cada uno de los cuales dura sólo un medio segundo. Como en el sueño real, los párpados cuelgan y el latido del corazón es lento. Cada mircrosueño es un período laguno, o pudiera estar lleno de fragmentos de sueños. Al aumentar la pérdida de sueño, aumentan los microsueños a intervalos de dos o tres segundos. Si se está guiando un auto cuando ésto ocurre, pudiera ser fatal.

La tensión nerviosa, el uso de productos cafeinados, y demasiada sal en la dieta, son detalles que causan insomnio por la noche. Cualquier cosa que aumenta anormalmente la actividad cerebral, tiende a provocar el insomnio. Los baños con el agua a temperatura neutral por 8 minutos o más, son excelentes para relajar y calmar la mente, y prepararnos para un buen sueño. Al salir de la ducha, séquese la piel sin friccionarla, muévase lentamente, acuéstese en la cama, no piense tanto, respírese relajadamente, agradézcale a Dios por la paz del corazón, y duerma.

Para los que sufren de no poder conseguir el sueño (insomnio), tómese un baño de agua caliente. Es relajador e inducirá el sueño. Nunca se acueste después de comer. El ir a acostarse immediatamente después de la cena, sobrecarga el corazón y los otros órganos vitales, y agota el cerebro. Existe cierta relación entre ir a dormir por la noche después de una gran cena, y la frecuencia de ataques cardíacos.

Para la mayoría de los adultos, ocho horas de sueño por la noche es suficiente. Algunos parecen estar bien con menos horas. La gente mayor necesita menos sueño, pero al mismo tiempo pudieran batallar más en conseguir el sueño. Si uno tiende a tener menos sueño por la noche, haga algún ejercicio activo durante el día, y tómese esa caminata al aire libre antes de acostarse.

El sueño debe llegar naturalmente y no ser inducido por drogas. Si estáis siestando durante el día, no temáis el insomnio durante la noche, pues el sólo estar acostado significa que estáis teniendo un buen descanso. Estando allí, pensad cosas alegres acerca de Dios y el Cielo. De tiempo en tiempo envíense pequeñas peticiones personales y por los familiares. Manténgase positivo, pues son los pensamientos tristes y melancólicos los que matan, no el insomnio.

Durante el día, descansad los ojos al cerrarlos ocasionalmente o al mirar por la ventana hacia afuera a la naturaleza. Descansad los oídos al evitar los altos ruidos de la civilización. El ruido agota la mente y el sistema nervioso, y aun perjudica el corazón. Descansad vuestra mente al no hablar demasiado. Demasiada habla agota la gente; a los que así proceden y a los que los oyen. Descansad la mente al no fijarla constantemente en algún problema particular y procurando persistentemente su resolución. Las soluciones vendrán a la mente después. Trabajo y descanso es lo que se necesita; no trabajo, trabajo, trabajo. Descansad los pulmones al salir al aire libre de vez en cuando durante el día y respíre profundamente el aire puro. Si se vive en una ciudad, múdese al campo donde hay aire puro. Si se fuma, déje de fumar; si no se fuma, rehuse trabajar en cuartos donde la gente fuma.

Descansad el alma leyendo la Palabra de Dios diariamente, orando a Dios, y confiando en él. Rehusad la mortificasión; y más bien entréguese todo en Sus manos. Paz del corazón, paz con Dios; ésto es lo que usted necesita. Pocos tienen eso, pero se encuentra tan cerca como lo estuviera una oración silenciosa a vuestro Creador mientras se realizan los deberes cotidianos.

Principios adicionales

Algunos enferman por exceso de trabajo. Para los tales, el descanso, la tranquilidad, y una dieta sobria son esenciales para la restauración de la salud. Los de cerebro cansado y de nervios deprimidos a consecuencia de un trabajo sedentario continuo, se verán muy beneficiados por una temporada en el campo, donde lleven una vida sencilla y libre de cuidados, cerca de la naturaleza. El vagar por los campos y bosques juntando flores y oyendo los cantos de las aves, resultará más eficaz para su restablecimiento que cualquier otra cosa.—El Ministerio de Curación, p. 180

[Todos los que están en la escuela de Dios necesitan de una hora tranquila para la meditación, a solas consigo mismos, con la naturaleza y con Dios.] En ellos tiene que manifestarse una vida que en nada se armoniza con el mundo, sus costumbres o sus prácticas; necesitan, pues, experiencia personal para adquirir el conocimiento de la voluntad de Dios. Cada uno de nosotros ha de oír la voz de Dios hablar a su corazón. Cuando toda otra voz calla, y tranquilos en su presencia esperamos, el silencio del alma hace más perceptible la voz de Dios. El nos dice: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.” Salmos 46:10. Esta es la preparación eficaz para toda labor para Dios. En medio de la presurosa muchedumbre y de las intensas actividades de la vida, el que así se refrigera se verá envuelto en un ambiente de luz y paz. Recibirá nuevo caudal de fuerza física y mental. Su vida exhalará fragancia y dará prueba de un poder divino que alcanzará a los corazones de los hombres.—El Ministerio de Curación, p. 37

La naturaleza restaurará su vigor y fortaleza en las horas de sueño, si sus leyes no son violadas.— Solemn Appeal to Mothers, p. 16

La influencia del aire puro y fresco es hacer que la sangre circule saludablemente a través del sistema. Refresca el cuerpo y tiende a impartirle fuerza y salud, mientras que al mismo tiempo su influencia se deja sentir marcadamente sobre la mente, impartiéndole cierto grado de calma y serenidad. Excita el apetito, hace más perfecta la digestión del alimento, e induce un sueño profundo y reparador.— Testimonios para la Iglesia, tomo 1, p. 607

El estómago, cuando uno se acuesta por la noche para dormir, debiera tener su trabajo completamente realizado, para así gozar del descanso; y por igual las otras partes del cuerpo. El trabajo de la digestión no debiera realizarse durante período alguno de las horas de dormir.—How to Live, p. 162

Los cuartos que no reciben una libre ventilación a diario, y las sábanas que no han sido cabalmente secadas y aereadas, no están aptadas para ser usadas. La enfermedad es causada por dormir en cuartos con ventanas cerradas y acortinadas, no permitiendo que entre el aire puro y los rayos del sol. El cuarto quizás no haya sido ventilado por meses, ni tenido la ventaja de calefacción por semanas, si es que la haya tenido. Es perjudicial para la salud y la vida si se duerme en estos cuartos si el aire de afuera no ha circulado por ellos por varias horas y las sábanas no han sido secadas. A menos que se tome esta precaución, los cuartos y las sábanas estarán húmedas. Cada cuarto en la casa debiera estar cabalmente aereado cada día, y en clima húmedo debieran los cuartos ser calentados. Cada cuarto en vuestra casa debiera ser diariamente abierto para que puedan entrar los saludables rayos del sol y el aire purificador. Ésto será una prevención a la enfermedad. Si todos apreciaran el sol, y expusieran cada artículo de ropa a sus rayos purificadores y secadores, el moho y las manchas no aparecerían.—Healthful Living, páginas 142-143

Un gran error de la madre en el cuido del infante, es que priva demasiado a la criatura de recibir aire puro, el cual debiera recibir para crecer fuerte. Es una práctica de muchas madres cubrir la cabeza de sus niños mientras duermen, y ésto, también, en un cuarto caliente, que recibe poca ventilación. Solamente ésto es suficiente para debilitar en gran manera la acción del corazón y los pulmones, afectando así todo el sistema. Mientras que fuera necesario el cuidado para proteger al niño de una corriente de aire o de algún cambio repentino o demasiado fuerte, cuidado especial debiera tomarse para que el niño respire una atmósfera pura y vigorizadora.—How to Live, p. 66

Mucho daño se causa al enfermo con la costumbre universal de tener personas que velen por ellos durante la noche. En casos críticos ésto pudiera ser necesario; pero a menudo es el caso de que más daño se le hace al enfermo mediante esta práctica. Aun un velador hará algo de conmoción, lo cual perturba al enfermo. Pero donde existan uno o dos veladores, ellos a menudo conversan juntos, a veces en voz alta, pero más frecuentemente en tonos de cuchicheo, lo cual es peor para los nervios del enfermo que el hablar en voz alta. Los enfermeros debieran, si posible, dejar al enfermo en paz y descanco por la noche, mientras ellos ocupan un cuarto adyacente. El enfermo, por regla general, es sobrecargado con demasiadas visitas que lo dejan muy agotado.—How to Live, p. 58-59

Manténgase al paciente libre de agitación, y toda influencia deprimente. Sus enfermeras/os debieran ser alegres y altruistas. Debiera el paciente recibir una dieta sencilla, y vastante agua pura y suave para beber. Debe bañarse frecuentemente con agua pura y suave, seguido por una suave frotación. Circule libremente por el cuarto el aire nocturno. Debiera recibir un descanso tranquilo y sin perturbación.— How to Live, p. 54-55

Mucha gente agitada, al borde de un trastorno sicológico, padece de insomnio severo.—Archives of Neurology and Psychiatry.

Creo que pudiera ser dicho con certeza que todos los seres humanos necesitan un mínimo de seis horas de sueño para estar mentalmente sanos. La mayoría necesita más. Los que piensan que harían bien con menos, se están autoengañando.—Doctor George S. Stevenson, National Association for Mental Health

Si no logramos conseguir el suficiente sueño, no podemos estar plenamente despiertos durante el día.— Doctor Nathaniel Kleitman

Lecciones espirituales

Nuestro bondadoso Padre celestial no sólo nos ha dado una ley física que necesitamos para obtener óptimo descanso; él también sabía que necesitaríamos tiempo para descansar meditando en Sus cosas.

Tan pronto como Dios creó al hombre, le entregó el séptimo día sábado. El sábado fue designado para detener nuestro incesante trajín semanal, y apartar tiempo para estar con nuestro Creador y con nuestras familias.

La Biblia explica que el sábado también fue dado para recordarnos que Dios es nuestro Creador.

Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó. (Éxodo 31: 16-17)

Es asunto crucial que recordemos y honremos a nuestro Creador, porque es el hecho de que Él nos creo el que lo hace nuestro Dios. Debido a ésto, debémos de adorarlo.

Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. (Apocalipsis 4: 11)

Dios creó todo de la nada (Hebreos 11: 3), y colgó la tierra sobre nada (Job 26: 7), sustenta todas las cosas (Hebreos 1:3), y sostiene la vida (Hechos 17: 28); Él es nuestro dueño, gobernante, y único Dios.

El sábado de la Biblia—el séptimo día—fue creado antes que el hombre pecara. Fue creado en el séptimo día de la semana de la Creación.

Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.  (Génesis 2: 2-3)

Es el único día de la semana en el cual Dios reposó, y el único día que él bendijo. Para poder cambiar ese día a otro, ¡él tendría que abolir este mundo y crear uno nuevo! El sábado es el séptimo día, fijado por el Dios del cielo, en el cual hemos de adorarle.

Cuando Dios nos dió su ley (los Diez Mandamientos), Él puso el Cuarto Mandamiento en el mismo corazón de esa ley:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. (Éxodo 20: 8-11)

Dios no cambia, y tampoco Su sábado cambia.

Porque yo Jehová no cambio. (Malaquías 3: 6)

…y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre. (1 Crónicas 17: 27)

Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. (Números 23: 19-20)

El sábado fue hecho para todos los hombres, no sólo los judíos. Fue dado a la humanidad 2,000 años antes de Abraham, el primer hebreo (Génesis 2: 1-3). Jesús dijo:

El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. (Marcos 2: 27)

Ésto no significa que es solamente para los judíos. La mujer fue creada para el hombre (1 Corintios 11: 9), pero eso no significa que las mujeres fueron hechas solamente para los judíos. El sábado es universal.

Abraham conocía y obedeció las leyes de Dios.

…por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes. (Génesis 26: 5)

Dios sacó a Israel de Egipto, para que le obedecieran y guardaran sus leyes.

Sacó a su pueblo con gozo; Con júbilo a sus escogidos. Les dio las tierras de las naciones, Y las labores de los pueblos heredaron; Para que guardasen sus estatutos, Y cumpliesen sus leyes. Aleluya. (Salmo 105: 43-45)

Muchas bendiciones fueron prometidas a aquellos que guardaran el sábado bíblico.

Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado. (Isaías 58: 13-14)

El sábado, séptimo día, también era el sábado que Jesús guardaba.

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. (Lucas 4: 16)

Jesús guardó todos los mandamientos de Su Padre. Él no vino para abolirlos, sino para mostrar cómo debieran guardarse.

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. (Juan 15:10)

Él descansó en la tumba el sábado (Lucas 23: 52- 54). Sus seguidores también lo guardaron sagradamente, pues él no les había enseñado a guardar algún otro día de la semana.

Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento. (Lucas 23: 55-56)

Sus seguidores honraron el sábado cuarenta años después de Su muerte. Él les había pedido que así hicieran.

Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo. (Mateo 24: 20)

En Mateo 24, Jesús dijo a sus discípulos lo que ocurriría en la destrucción del Templo y de Jerusalén, y en el fin del mundo (Mateo 24). En el versículo 20, citado ya, Jesús les dijo que no olvidaran la observancia del sábado cuando esos terribles eventos (la destrucción de Jerusalén en el año 70D.C., y el fin del mundo) ocurrieran.

La transgresión de la ley es pecado (1 Juan 3:4), y Jesús nunca pecó (1 Pedro 2:22). Él siempre guardó los Diez Mandamientos.

En la época de Pablo, los apóstoles guardaron el sábado bíblico también.

Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. (Hechos 13: 14)

Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. (Hechos 13: 42)

Y el siguiente día sábado se juntó todo el pueblo para oír la Palabra de Dios. (Hechos 13: 44)

Pablo, un siervo de Dios, no tendría más derecho que tú o yo de deshonrar a Dios y Su señal de Creador. Él fue un leal observador del sábado bíblico.

Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas. (Hechos 24: 14; y Hechos 25:8)

El sábado también será guardado por los salvados en la nueva tierra.

Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová. (Isaías 66: 22-23)

Para un mejor estilo de vida, debemos de tener descanso para nuestras almas. Ese descanso se encuentra más plenamente en el descanso que Dios proporciona al corazón. Ése reposo consta, no sólo de un descanso físico, sino también de un descanso del alma en Cristo en el día sábado. Y nuestro bondadoso Padre celestial nos ha prometido qué, si guardamos su sábado santo, recibiremos la bendición que él ha puesto para los que guardan ese día.

Ciertamente, eso no es algo que deseamos perder. Lo que Dios desea para nosotros es siempre lo mejor.

Agradezcamos al Señor por sus marvillosas bendiciones para con nosotros. Él nos ama más de lo que jamás sabremos.

 

 

 

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