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Un pueblo profético

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Apocalipsis 14:6 

La profecía del libro de Apocalipsis nos enseña el surgimiento de una iglesia en determinado momento de la historia, una iglesia que sería la que enseñaría la Verdad y que al final de la historia proclamaría el gran mensaje de amonestación, el triple mensaje angélico a un mundo perdido por el pecado.

¿Podemos estar seguros de qué es la Verdad? 

¿Tiene Dios una iglesia en la tierra hoy? 

¿Podemos saber cuál es su iglesia verdadera?

El libro de Apocalipsis fue escrito para darnos certeza, para proporcionarnos respuestas definidas y concretas a estas preguntas.

El capítulo 10 de Apocalipsis es uno de los capítulos más sorprendentes de toda la Biblia. De manera vívida y adecuada describe el surgimiento milagroso de la iglesia de Dios en los últimos días. Revela que el movimiento de Dios en la hora final es un cumplimiento directo de la profecía bíblica. Distingue la verdadera iglesia de Dios de los movimientos falsos mostrando claramente cómo habría de surgir la iglesia de Dios.

La certeza del movimiento Adventista

¿Puede una persona realmente conocer qué es la verdad? 

Juan 8:32 dice:

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Algunos sienten que jamás podremos estar seguros de nada; sin embargo,

¿qué consejo le dio Lucas a Teófilo sobre el propósito del evangelio?

Lucas 1:3, 4 dice:

Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

El libro de Apocalipsis contiene tres capítulos dedicados específicamente a darnos certeza sobre la identidad de la iglesia verdadera. Apocalipsis 14 revela con claridad que la verdadera iglesia proclamará el mensaje de los tres ángeles. Apocalipsis 12 describe que la iglesia verdadera conduce a hombres y mujeres de nuevo a la obediencia de los mandamientos de Dios. Apocalipsis 12 también muestra que la iglesia verdadera tiene el don de profecía. Apocalipsis 10 describe el surgimiento histórico de la iglesia verdadera. Si se estudian cuidadosamente estos capítulos, la identidad de la verdadera iglesia de Dios surge nítidamente.

En Apocalipsis un ángel que desciende de la presencia de Dios representa un mensaje celestial de suma importancia para todos los habitantes del planeta.

¿Qué tiene ese ángel en la mano?

Apocalipsis 10:2 dice:

Tenía en su mano un librito abierto.

¿Cuál es el único libro de la Biblia del que se dice que fue sellado o cerrado hasta el tiempo del fin? 

Daniel 12:4 dice:

Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.  

¿Qué parte en particular del mensaje de Daniel destaca el ángel de Apocalipsis? 

Apocalipsis 10:6,7 dice:

y  juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. 

El pequeño libro abierto revela que  “el tiempo no sería más”. Se enfoca claramente en las profecías de tiempo de Daniel. Dado que nadie conoce el día o la hora de la venida de Cristo (Mateo 24:36), la expresión “no sería más” no se puede referir a una fecha literal para la venida de Cristo.

¿Qué profecía de tiempo de Daniel apunta al tiempo del fin?

Daniel 8:14, 17 dice:

Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. Y aconteció que mientras yo Daniel consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a éste la visión. Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin.

Las 2,300 tardes y mañanas ó días proféticos de Daniel 8:14 equivalen a 2,300 años literales. La expresión “el santuario será purificado” se refiere a la inauguración del juicio en el año 1844.

Cuando el librito (Daniel) fuera comido (o estudiado, especialmente la profecía de los 2,300 días que apuntan a 1844), ¿qué experimentarían los que estudiaran esas profecías?

Apocalipsis 10:10, 11 dice:

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes. 

¿Cuándo ocurrió esa experiencia agridulce? 

A fines del siglo 18 y comienzos del siglo 19, cientos de dirigentes religiosos alrededor del mundo, en forma independiente unos de otros, comenzaron un renovado estudio de las profecías de Daniel. Ese interés en las profecías condujo a hombres y mujeres de Dios, con corazones sinceros, a abandonar la creencia popular de que el mundo estaba a punto de ingresar en un período de mil años de paz conocido como “milenio”. Vieron que la profecía enseñaba claramente que los destinos de todos serán decididos antes de la venida de Cristo. En consecuencia, comprendieron que no habrá una segunda oportunidad de salvación cuando Jesús venga. Llenos de gozo con las profecías que parecían indicar la venida de Jesús, salieron al mundo para dar la advertencia. Entre ellos habían personas como Edward Irving y 700 predicadores de la iglesia de Inglaterra; Joseph Wolff, misionero en la India; Manuel Lacunza, serio estudiante de la Biblia en Sudamérica; Johan Bengel de Alemania, y muchos otros.

El más notable en los Estados Unidos fue Guillermo Miller. Comenzó a estudiar las Escrituras en un período de desesperanza personal. En ellas, Miller encontró nueva esperanza y ánimo al descubrir al Salvador exaltado que le presentaban. Aceptó a Jesús como su Salvador personal y comenzó a estudiar las Escrituras cuidadosamente. Dejó de lado todos los comentarios bíblicos y usó sólo su Biblia y una concordancia. Miller comenzó desde el Génesis y estudió las Escrituras versículo por versículo, comparando escritura con escritura. Cuando estudiaba las porciones proféticas de Daniel llegó a la misma conclusión a la que habían llegado otros serios estudiantes de la Biblia. En forma independiente unos de otros, llegaron a la conclusión de que Jesús iba a venir, y que iba a hacerlo pronto.

Cuando Miller estudiaba la profecía de los 2,300 años de Daniel, en el capítulo 8, vio que la explicación estaba en Daniel 9. Sorprendido con la precisión de Daniel 9:24-27, llegó a la conclusión de que Daniel 8:14 era igualmente exacto. Cuando descubrió, de acuerdo con Daniel 9:24-27, que Jesús habría de ser bautizado en el 25 d. C., crucificado en el 31 d. C., y que el evangelio habría de ir a los gentiles en el 34 d. C.; y que esos sucesos se habían cumplido en el tiempo exacto, se maravilló. Pensó que si esos eventos se habían cumplido, y Daniel 9 era una explicación de Daniel 8, ambas profecías debían comenzar en el mismo momento. Como Daniel 8 comienza con la orden para restaurar y edificar Jerusalén en el 457 a. C., Daniel 9 debe comenzar en la misma fecha. Contando 2,300 años a partir de 457 a. C., Miller llegó al año 1844 d. C. Como no comprendía el tema del santuario, interpretó que las palabras “entonces el santuario será purificado” se referían a la purificación de la tierra por el fuego. Pensó que Cristo volvería en 1844.

Necesitamos comprender el Santuario y su significado. En el está ejemplificado el plan de la salvación. Te recomendamos ver estudio sobre el Santuario haciendo clic aquí.

La predicación de una fecha exacta para el regreso de Cristo encendió uno de los reavivamientos religiosos más grandes de la historia de Norteamérica. Se convirtieron millares de personas. Las campanas de las iglesias a lo largo de los Estados Unidos llamaban a reuniones vespertinas de oración. Ante la cercanía de la venida del Señor, se pagaban las deudas, se saldaban las diferencias familiares, cerraban las cantinas. La influencia del Espíritu de Dios los condujo a un profundo arrepentimiento del pecado, a la oración ferviente y al estudio serio de la Biblia. Mientras las multitudes se preparaban para la llegada de Jesús, fijaron la fecha para el 22 de octubre de 1844. Tal como se predijo en Apocalipsis 10, el estudio de la profecía de Daniel fue dulce en la boca, pero cuando Jesús no regresó, se volvió amargo. El amargo chasco o desengaño de 1844 los dejó desanimados y descorazonados. Reexaminando la evidencia se dieron cuenta de que la fecha era correcta. La hora de su desengaño fue la hora de Dios. El santuario que habría de ser purificado no era el terrenal, sino el santuario del cielo. La predicción “entonces el santuario será purificado” se refiere a la obra del juicio previo a su regreso a la tierra.

¿En qué tarea describe el profeta Daniel al Padre y al Hijo antes del regreso de Jesús? 

Daniel 7:9-11 dice:

Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo,  fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. 

El juicio celestial tiene que ver con la solución final del problema del pecado. Cuando los libros de registro del cielo son abiertos, la misericordia y la justicia de Dios, su amor y su ley, se manifiestan en la consideración de cada ser humano.

De la misma manera que los primeros discípulos esperaban que Cristo estableciera un reino terrenal en el año 31 d. C. y fueron amargamente desilusionados por la crucifixión, los seguidores de los últimos días esperaban su venida a la tierra en 1844 y fueron amargamente chasqueados.

Nota estos sorprendentes paralelismos en las siguientes dos listas (compara el número 1 de la primera lista con el de la segunda lista y asi por el estilo con cada número):

Iglesia del Nuevo Testamento

  1. Estudiosos de la profecía
  2. Creían que Cristo establecería su reino terrenal
  3. Se desilusionaron amargamente
  4. Dirigieron la atención al ministerio de Cristo en el santuario
  5. Predicaron el mensaje del ministerio de Cristo al mundo

Iglesia de los últimos días (al comienzo, 1844)

  1. Estudiosos de la profecía
  2. Creían que Cristo establecería su reino terrenal
  3. Se desilusionaron amargamente
  4. Dirigieron la atención al ministerio de Cristo en el santuario
  5. Predicaron el mensaje del ministerio de Cristo al mundo

De acuerdo con la Escritura ese grupo desengañado debería transformarse en la iglesia de Cristo en los últimos días para llevar su mensaje al mundo.

¿Cuál es la clave que los sacó del desencanto? 

Apocalipsis 11:18, 19 (primera parte) dice:

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.

Esos seguidores que habían sido chasqueados entendieron que el templo de Dios se había abierto en el cielo. Jesús había comenzado una obra especial en el santuario celestial antes de su regreso a la tierra.

¿Qué vieron cuando el templo del cielo se abrió? 

Apocalipsis 11:19 (última parte) dice:

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.

¿Qué contiene el arca de la alianza (o el pacto)? 

Deuteronomio 10:2 dice:

y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca.

Esos creyentes en el advenimiento entendieron por primera vez que estamos viviendo en la hora del juicio. Sintieron el llamado de Dios a la obediencia. El arca del pacto en el santuario celestial reveló la Ley de Dios. El amor conduce a la obediencia. La ley que Jesús preservó con su muerte sería entronizada por la gracia en los corazones de sus seguidores.

¿Qué orden le dio Jesús al grupo de creyentes que habían pasado por el chasco?

Apocalipsis 10:11 dice:

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

Apocalipsis 14:6 dice:

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.

Después del chasco en 1844, Jesús levantó en la tierra un dinámico movimiento divino, un movimiento que finalmente habría de esparcirse por el globo. Proclamaría que Jesús vendrá otra vez e instaría a hombres y mujeres a entregarle sus vidas y responderle con obediencia por amor. Es conmovedor saber que Dios tiene un movimiento del destino en los últimos días de la historia de la tierra. Este movimiento profético singular fué levantado por Dios para preparar al mundo para su pronto regreso.

Hoy, en más de 200 naciones del mundo, en todos los idiomas principales, el mensaje de amor y la verdad de Dios son proclamados por el movimiento adventista.

Dios ha levantado especialmente a la Iglesia Adventista del Séptimo Día como un movimiento profético poderoso para que provoque un impacto en el mundo. La Iglesia Adventista del Séptimo Día no es una denominación más, sino un movimiento profético llamado divinamente y ordenado por Dios para estos últimos días.

Conclusión

Dios ha levantado un movimiento en los últimos días de la historia de esta tierra para guiar a los hombres y las mujeres a Cristo, para prepararlos para su segunda venida, y conducirlos a la obediencia de su ley (Los 10 Mandamientos).

Le invitamos a ver los siguientes documentales: