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El Santuario, un cuadro de la salvación.

El-Santuario

Introducción al estudio bíblico

Es incuestionable que la máxima revelación del amor y el carácter de Dios se presentó en la cruz, donde Dios mismo se ofreció en la persona de Jesucristo como un sacrificio por los pecados de un mundo que, en primer lugar, nunca debió pecar. Para ayudarnos a comprender mejor lo que significa este gran sacrificio, Dios diseñó el Santuario terrenal, una representación gráfica del plan de salvación. Este Santuario terrenal, sin embargo, solo era un modelo del celestial, que es el verdadero centro de la presencia de Dios y de su actividad en el universo.

Cuando Dios estableció el Santuario sobre la tierra, lo usó como una herramienta educativa. El Santuario israelita y sus servicios desplegaban verdades importantes acerca de la redención, acerca del carácter de Dios y acerca de la eliminación final del pecado.

El Santuario constituyó la pauta para ayudarnos a comprender a Jesús como nuestro Sacrificio y Sumo Sacerdote. Cuando Juan el Bautista les dijo a sus discípulos que Jesús era “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29, 36), ellos comprendieron lo que Juan les quería decir por que entendían algo del Santuario. El libro de Hebreos presupone un conocimiento acerca del antiguo sacerdocio israelita, de modo tal que los receptores originales de la carta pudieran captar lo que Jesús estaba haciendo por ellos en el cielo. La terminología del Santuario se usó también para enseñar verdades acerca de la vida cristiana. En resumen, el conocimiento del sistema del Santuario llegó a ser un fundamento para el nuevo mensaje de salvación en Cristo.

Sin embargo, en el transcurso de gran parte de la Era Cristiana, el mensaje del Santuario fue mayormente olvidado. No fue sino hasta mediados del siglo 19 cuando los adventistas del séptimo día comenzaron de nuevo a apreciar el paradigma de la salvación de Dios, incluyendo el mensaje del juicio previo al advenimiento, que dio un nuevo énfasis sobre el Santuario.

“El asunto del Santuario fue la clave que aclaró el misterio del desengaño de 1844. Reveló todo un sistema de verdades, que formaban un conjunto armonioso, y demostraban que la mano de Dios había dirigido el gran movimiento adventista y, al poner de manifiesto la situación y la obra de su pueblo, le indicaba cuál era su deber de allí en adelante” (CS 476).

“El Santuario en el cielo es el centro mismo de la obra de Cristo a favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive en la tierra. Nos revela el plan de la redención, nos conduce hasta el mismo fin del tiempo, y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado. Es de la mayor importancia que todos investiguen a fondo estos asuntos” (CS 476). De este modo podemos “ejercitar la fe tan esencial en nuestros tiempos” y “desempeñar el puesto al que Dios los llama” (ibíd).

El Santuario reveló el corazón de Dios. Estudiar el Santuario nos llevará más cerca de la presencia del Ser Supremo, y de la personalidad de nuestro Salvador, y nos llevará a una relación más profunda con él.

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