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La preparación necesaria

Para tener una buena cosecha hay que comenzar con buena tierra, luego usar semillas de la mejor calidad y durante su crecimiento cultivarla con dedicación y esmero. En otras palabras se necesita de una buena preparación para obtener un buen fruto. Este principio lo debemos aplicar a todos los aspectos de nuestra vida, pues para poder estar en pie al final cuando Jesús regrese a buscar a sus fieles debemos esmerarnos en vivir una vida de preparación, obediencia y santidad.

A veces, al igual que cuando preparamos la tierra para sembrar por primera vez, nuestras vidas pudieran ser no lo que debieran ser, pero si se trabaja con perseverancia y oración, estas pueden ser moldeadas y finalmente cambiadas por Dios.

Aquí hay dos Escrituras, una del Antiguo Testamento y uno del Nuevo Testamento que expresan cómo se siente Dios acerca de la preparación que debe tener su pueblo para el tiempo del fin.

Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda. Ezequiel 38:7

 …para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. Lucas 1:17 

Esta cita del Espíritu de Profecía establece claramente cual es nuestro trabajo:

La obra del pueblo de Dios consiste en prepararse para los acontecimientos del futuro, los que pronto lo sobrecogerán con fuerza abrumadora.—De la Ciudad Al Campo, p. 9 

Esto nos habla de la necesidad de una preparación espiritual y física -destrezas prácticas, alimento, necesidades básicas, etc.-

La preparación espiritual

Veamos solo una pequeña parte de la preparación espiritual necesaria y por qué el vivir en el campo ayuda en este aspecto.

Se está levantando una tormenta que violentará y probará hasta lo sumo la base espiritual de cada uno. Por lo tanto, evitad los arenales; buscad la roca. Cavad bien hondo; echad y asegurad bien el cimiento. ¡Edificad, oh, edificad para la eternidad! Edificad con lágrimas, con oraciones que nazcan del corazón. Que de ahora en adelante cada uno de vosotros adorne su vida de buenas obras.—Testimonios Para la Iglesia, Tomo 5, p. 121

No es necesario que digamos que los peligros de los últimos días pronto nos sobrecogerán, porque ya han llegado. Precisamos ahora la espada del Señor para que corte hasta el alma misma y los tuétanos, la concupiscencia de la carne, los apetitos y las pasiones.

Las mentes que se han abandonado al pensamiento inmoral necesitan cambiar.

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia, sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. 1 Pedro 1:13-16

Nuestros pensamientos se deben fijar en Dios. Ahora es el tiempo de esforzamos fervientemente para vencer las tendencias naturales de nuestros corazones carnales.

Nuestros esfuerzos, nuestra abnegación, nuestra perseverancia, deben ser proporcionales al valor infinito del objeto que perseguimos. Sólo venciendo como Cristo venció obtendremos la corona de la vida.

En Palabras De Vida Del Gan Maestro, en la página 110 leemos:

Si de alguna forma hemos agraviado o herido a otros, es nuestro deber confesar nuestra falta y buscar la reconciliación. Esta es una condición esencial para que podamos presentarnos a Dios con fe y pedir su bendición.

Esta obra de reconciliación es esencial hoy, en este día y en esta hora tanto como para ese tiempo del fin que está delante de nosotros. Durante el tiempo de angustia de Jacob tendremos que estar bien con Dios y bien con nuestros semejantes (hermanos, familiares y amigos).

Si Jacob no se hubiese arrepentido previamente del pecado que cometió al adueñarse fraudulentamente del derecho de primogenitura, Dios no habría escuchado su oración ni le hubiese salvado la vida misericordiosamente. Así, en el tiempo de angustia, si el pueblo de Dios conservase pecados aún inconfesos cuando lo atormenten el temor y la angustia, sería aniquilado; la desesperación acabaría con su fe y no podría tener confianza para rogar a Dios que le librase. Pero por muy profundo que sea el sentimiento que tiene de su indignidad, no tiene culpas escondidas que revelar. Sus pecados han sido examinados y borrados en el juicio; y no puede recordarlos.—El Conflicto de los Siglos, p. 605 

Podemos ver que si no aprovechamos el tiempo de la misericordia extendida hoy a nosotros para hacer las cosas bien, vamos a entrar en el tiempo de angustia de Jacob y seremos tan abrumados que nos perderemos eternamente. Esta obra de reconciliación la debemos hacer ahora, mientras Jesús todavía está mediando en nuestro favor, antes del cierre del tiempo de gracia.

En cuanto a la preparación física (destrezas prácticas, alimento, necesidades básicas, etc.)

Una vez y otra el Señor ha instruido a los miembros de su pueblo a que saquen sus familias de las ciudades y las lleven al campo, donde puedan cultivar sus propias provisiones, porque en el futuro el problema de comprar y de vender será muy serio.De la ciudad al campo, p. 9

vegetable-garden-GEXPERT-deEl movernos al campo y poder cultivar nuestras propias provisiones requerirá de mucha preparación en lo práctico, lo cual toma tiempo. Por eso debemos de actuar ya!, comenzar a tomar acción y orar a Dios para que abra el camino. Dios tiene un lugar para cada uno de nosotros.

Además es de suma importancia que notemos y reflexionemos en lo siguiente.

En la sociedad en que vivimos hoy día, la gran mayoría dependen de “el sistema” para la mayoría si no todas las necesidades básicas de la vida (agua, comida, calefacción, etc.) Un punto crítico es la electricidad. Pensemos por un momento en una realidad que la mayoría de las personas no piensan; Si no hay electricidad, no tenemos agua y si usted tiene un pozo no la podrá sacar, pues las bombas tanto las de la compañía de agua como la de su propio pozo (si es que tiene uno) funcionan con electricidad. No hay electricidad, no hay calefacción si vive en un área donde en invierno hace frío pues la mayoría de los calentadores son eléctricos (a no ser que tenga estufas de leña). No hay electricidad, no se puede hacer combustible (gasolina) ni se puede bombear para echarle a su automóvil, pues la bomba en la estación de gasolina no funcionará. En otras palabras si no hay combustible, no hay transporte. No hay transporte, no hay comida u otros artículos de necesidad, pues los camiones que suplen las tiendas y supermercados no podrán correr. Y todo va cuesta abajo desde aquí. Si alguna catástrofe ya sea provocada por el hombre o la naturaleza interrumpe el transporte y evita que los camiones puedan transportar estos productos básicos a las tiendas eso seria sinónimo de “desastre “, incluso si usted y su familia no fueran afectados directamente por el desastre en sí mismo. Es una cadena.

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Es precisamente por esta dependencia que lo abarca todo en la cual la mayoría de las personas en este mundo viven hoy en día, que la preparación “a corto plazo” es sin duda un paso en la dirección correcta. Pero preparación “a corto plazo” es sólo un paso. Usted sigue siendo sólo un consumidor, pues todavía depende de numerosas piezas de la infraestructura o “el sistema”. Lo único que lo separa de los demás es la limitada cantidad de artículos básicos necesarios que podrá tener en determinado momento de crisis o necesidad (si es que tiene algo almacenado para emergencias) y la triste realidad de la mayoría de las familias hoy día es que no tienen nada previsto para estos casos de emergencía. ¿Pero qué sucederá cuando se acaben sus víveres y artículos de necesidad? Este es el problema. ¿Qué sucederá cuando usted esté bajo de recursos, que sólo le queden pocos días de alimentos y sus vecinos le rueguen por la comida que usted tiene para alimentar a sus niños hambrientos? Usted no estará en condiciones para ser parte de la solución, ni para ayudar a nadie. A penas puede proporcionar productos de primera necesidad a su familia por un período limitado de tiempo. Después de eso, usted se convierte en parte del problema también.

Por eso debemos prepararnos. Si así lo hacemos entonces seríamos un productor y no sólo un consumidor que  almacenó productos (pues estos se acaban). Ahora puede producir sus necesidades básicas durante un período prolongado de tiempo. Y más que eso, ahora está en condiciones de ser parte de la solución para algo más que su familia. Ahora podrá ser de ayuda para sus familiares, amigos y aquellos a quienes Dios ponga en su camino. Esa es la preparación sostenible! Estar en condiciones de cosechar y preservar su propia comida, poder establecer un sistema de agua que va a seguir funcionando sin gastos ni costos, tener una fuente renovable de calor que mantendrá su hogar caliente sin tener que comprar combustible. Estos son asuntos que en tiempos pasados ​​eran sentido común. Hoy en día estas cosas simples pero importantes se han convertido en sentido no común.

¿Y qué tiene que ver el campo con todo esto?

Precisamente por esto es que el campo es el lugar donde nos debemos establecer. Veamos una vez más.

Una vez y otra el Señor ha instruido a los miembros de su pueblo a que saquen sus familias de las ciudades y las lleven al campo, donde puedan cultivar sus propias provisiones, porque en el futuro el problema de comprar y de vender será muy serio.De la ciudad al campo, p. 9

Por estas razones nuestro ministerio promueve la salida de las ciudades y el moverse a los campos y montañas pues es ahí donde podremos obtener la preparación necesaria, lejos del bullicio de la ciudad que tanto afecta nuestra relación con Dios y donde dependemos tanto de los sistemas establecidos, los cuales nos tienen atrapados.

Ademas estamos dedicados a ayudar en estas áreas tan importantes para que podamos estar listos para la crisis que se acerca y el tiempo de no comprar ni vender que nos advierte Apocalipsis 13. Les invitamos a estudiar este capitulo de la profecía.

Hemos tocado solo algunos puntos de la preparación que sólo el campo nos ayudará a obtener. Y sin duda hay mucho más.

Que Dios nos ayude a estar preparados espiritual y físicamente.