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Una advertencia importante

La Biblia nos anima a veces a reflexionar sobre sus consejos. Por ejemplo, Apocalipsis 13:17 dice lo siguiente:

Y que ninguno pudiese comprar ni vender …

¡Que simple es este versículo, pero cuán poderoso es el impacto sobre el pueblo de Dios!. La primera parte dice que NO SE PODRÁ COMPRAR  – Eso significa que viene un tiempo en el cual, si usted es fiel a Dios, no podrá comprar comida, ropa, combustible, repuestos, servicios privados, servicios públicos, medicamentos, etc. La segunda parte de Apocalipsis 13:17 afirma que NO SE PODRÁ VENDER, simplemente no podrá: vender su tiempo o sus habilidades, vender productos caseros, productos agrícolas, bienes, productos de madera, o incluso tener un venta de garaje. Nuestros pastores o maestros no tendrán ingresos. De hecho, nadie tendrá! La conclusión es que no podrá obtener trabajo para mantener a su familia!

El pueblo remanente de Dios que elija servirle guardando Sus mandamientos y tenga el testimonio de Jesús, será excluido de cualquier transacción comercial que envuelva ganar dinero o gastarlo. Más adelante en el versículo, Apocalipsis 13:17 nos dice que esto va a ocurrir en un momento en que la marca de la bestia será ofrecida como una forma de liberación de esta crisis financiera. Pero Dios tiene un plan para sus fieles, Él nos dice:

La obra del pueblo de Dios consiste en prepararse para los acontecimientos del futuro, los que pronto lo sobrecogerán con fuerza abrumadora.—De la Ciudad Al Campo, p. 9

Dios quiere que nos preparemos espiritual, física y prácticamente para lo que está por acontecer. ES URGENTE!

Una vez y otra el Señor ha instruido a los miembros de su pueblo a que saquen sus familias de las ciudades y las lleven al campo, donde puedan cultivar sus propias provisiones, porque en el futuro el problema de comprar y de vender será muy serio. Ahora deberíamos prestar atención a la instrucción que se nos ha dado vez tras vez: Salid de las ciudades e id a los distritos rurales, donde las casas no están apiñadas unas al lado de otras, y donde estaréis libres de la interferencia de los enemigos.—De la Ciudad Al Campo, p. 9

Aquí está la solución de Dios, la que Él está ofreciendo para su pueblo, en vez de la marca de la bestia: Muévase al campo y prepárese tanto en lo espiritual como en lo práctico para ese tiempo de no comprar ni vender, de lo contrario se verá obligado a ceder y aceptar la oferta de la bestia, y ser identificado por su reclamo sobre usted.

Finalmente, Dios dice que le ayudará a tomar esta decisión,

Dios ayudará a su pueblo a hallar tales lugares fuera de las ciudades.—Manuscrito 133, 1902.

Cualquiera sean los obstáculos que se interpongan en el camino de seguir el plan de Dios para salir de la ciudad, Él nos ayudará a superarlos y nos ayudará a encontrar nuestro propio lugar en el campo. Avancemos por fe de modo que podámos experimentar personalmente el poder milagroso de Dios, tanto en lo espiritual, en lo físico como en lo práctico!