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Aplicando la teoría ácido/alcalino de los alimentos

El balance del pH es fundamental para contar con un óptimo estado de salud. En esta teoría, un desequilibrio ácido/alcalino da lugar a un ambiente interno propicio para la aparición de enfermedades. Por ello, a través de los alimentos se busca un pH que permita un normal funcionamiento del organismo, y así disminuir el riesgo de padecer enfermedades.

¿Qué es el pH?

El pH (pondus Hydrogenium) es una medida de la acidez o alcalinidad de una sustancia y se mide en una escala de 0 a 14. Cuanto menor sea el pH, más ácido será el compuesto y cuanto mayor sea el pH, más alcalino (o básico).

El pH neutro de 7 se refiere a una sustancia que no es ni ácida ni alcalina.

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En nuestro interior nuestro organismo posee una proporción ácido-alcalino resultado del equilibrio entre los iones con carga positiva (formadores de ácidos) y los iones con carga negativa (formadores de alcalinos).

En todo momento se trata de equilibrar el pH dentro del propio organismo, ya que si hay desajustes comienzan a surgir problemas, que se manifiestan a través de enfermedades. Por otra parte, nunca se habla del pH de un órgano específico (no decimos “el pH del estómago”) sino el pH de los fluidos y tejidos.

Ácidos: cómo afectan a nuestras células

Cuando se presenta un exceso de acidez, el organismo activa diferentes sistemas para proteger las células y tejidos sanos. Sin embargo, en algunas ocasiones, existe exceso de acidez, nuestro cuerpo no puede neutralizar y eliminar eficazmente la sobrecarga y estos comprometen la integridad de las células.

Las alteraciones internas del pH crean un medio propicio para que las células sanas se degeneren, produciéndose nuevos desechos ácidos que desequilibran aún más el pH, alterando el funcionamiento normal del organismo, dando lugar a distintos tipos de sintomatologías.

La ración dietética debe ser 80 por ciento alimentos alcalinos y 20 por ciento alimentos que forman ácidos.

Una sangre alcalina y un cuerpo alcalino promueven la buena salud y el vigor. El estado ácido se asocia con un cuerpo intoxicado y débil. Los ácidos son como la hoz de la muerte. Los órganos y glándulas del cuerpo dependen de secreciones alcalinas para tener salud óptima.

Un buen régimen a seguir deberá tener dos frutas diarias, preferiblemente en el desayuno, seis verduras (vegetales) (o más con las ensaladas), una proteína buena y un almidón bueno para mantener el porcentaje 80/20. Se sugiere una ensalada cruda con ambas comidas; la del mediodía y la nocturna.

Otros factores a considerar

Existen otros factores que pueden alterar el pH sanguíneo:

Nosotros construimos los ácidos mentalmente durante el día cuando el sol está arriba, y en la noche es cuando la luna alcalinizante asciende y nosotros debemos descansar.

Los pensamientos y actitudes negativas tales como el temor, el odio, el chisme, la infelicidad (desdicha), el cólera (enojo), el egoísmo, los celos, la falta de amor forman ácidos como también el trabajar demasiado; el trasnocho y los ambientes contaminados. También contaminantes externos como el tabaco o compuestos químicos.

El descanso, el sueño, el aire fresco, el sol, la risa, las buenas compañías, el amor, la felicidad, la alegría, la satisfacción y una filosofía positiva estimulan la alcalinidad.

Según esta teoría alimentaria, la forma más eficaz para corregir un organismo con desequilibrio de pH es modificando aspectos de la alimentación y mejorando el estilo de vida.