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Síntomas, enfermedades o problemas que han sido asociados al consumo de leche

ALERGIAS – La alergia a las proteínas de la leche de vaca se ha definido como “cualquier reacción adversa mediada por los mecanismos inmunológicos a una o más de las proteínas de la leche (caseína, alfa lacto-albúmina, betalactoglobulina)”. Actualmente muchos estudios médicos reconocen la relación entre la leche y las reacciones alérgicas estableciéndose su prevalencia entre un 2 y un 5% de la población mundial. La reacción alérgica puede ser inmediata -es decir, en menos de 45 minutos o tardía presentándose horas o días más tarde-. La leche es uno de los principales responsables de las alergias debido a 25 diferentes proteínas que pueden producir esta enfermedad. Según estadísticas pueden aparecer erupciones cutáneas en el 70% de los niños.

ANEMIA – Provoca una pérdida de hierro en bebes y niños al sangrar los intestinos, lo que  produce anemia. También en adultos, ya que calcio y hierro son antagónicos. El doctor Frank Oski -director del Departamento de Pediatrí­a de la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos)- asevera en su libro “Don’t Drink Your Milk!” (¡No bebas tu leche!) que en su paí­s entre el 15 y el 20% de los niños menores de 2 años sufren anemia por deficiencia de hierro y que la mitad del resto de las anemias que se producen en Estados Unidos están relacionadas con el consumo de leche y sus derivados por los pequeños sangrados gastrointestinales que la leche puede provocar. Además, se ha comprobado que la leche provoca una disminución de la hemoglobina.

ANTIBIOTICOS – “Con el fin de que las vacas no desarrollen mastitis, se permite que la vaca reciba hasta 80 antibióticos diferentes.” (Newsweek, 28 Marzo, 1994, p.48) Esos antibióticos pueden luego pasar a la leche en forma de trazas y a la larga crear una resistencia bacteriana en el consumidor.

ARTERIOSCLEROSIS – Se cree que el consumo de leche puede ser un factor determinante en el origen de arteriosclerosis por su contenido en grasa saturada.

ARTRITIS REUMATOIDE – Está constatado que los complejos antí­geno-anticuerpo generados por la leche se depositan a veces en las articulaciones provocando su inflamación y entumecimiento. Estudios realizados en la Universidad de Florida (Estados Unidos) confirman que los sí­ntomas se agravan en pacientes con Artritis Reumatoidea que consumen leche. Por otro lado, en un artí­culo publicado en la revista Scandinavian Journal of Rheumatology se afirmaba que en personas afectadas por esta enfermedad que dejaron de ingerir lácteos y tomaron sólo agua, té verde, frutas y zumos vegetales entre 7 y 10 dí­as la inflamación y el dolor disminuyeron significativamente. Agregando que cuando alguno volví­a a una dieta lacto-ovo-vegetariana los sí­ntomas reaparecí­an. Por su parte, un grupo de investigadores israelí­es demostró en 1985 -por primera vez- que la leche puede inducir también la artritis reumatoidea juvenil. La asociación de la leche con la artritis reumatoidea del adulto ya se habí­a establecido anteriormente pero no se habí­a hallado ninguna asociación con la juvenil hasta el hallazgo de esos cientí­ficos.

ASMA – Se sabe que la leche puede estimular la producción excesiva de moco en las ví­as respiratorias y que la alergia a la leche es causa de asma. Además está completamente demostrado que los niños con exceso de moco y dificultades respiratorias a los que se les retira la leche de vaca mejoran de forma sorprendente.

BACTERIAS – Hay 20 tipos de bacterias que pueden infectar la leche. Ciertas bacterias del género bacillus y clostridium son capaces de formas esporas. Las esporas son formas de protegerse las bacterias. Cuando las condiciones ambientales son favorables, estas esporas vuelven a transformarse en gérmenes patógenos. Según el Ministerio de Salud de los EE.UU.., una cucharadita de leche puede tener 100,000 células (bacterias, virus, células cancerígenas, etc.). Dependiendo las condiciones, este número puede incrementarse hasta varios millones. En la leche en polvo el gobierno EE.UU.. permite un máximo de 10,000 bacterias por gramo.

Se han encontrado bacterias de listeria en la leche después de 11 pasteurizaciones. Estas   bacterias también pueden sobrevivir las temperaturas de refrigeración.

Más del 50% de la leche está contaminada con bacterias coliformes. (E-Coli.) Cuando la bacteria E-Coli contenida en la leche se introduce en el organismo, puede mutarse en E-Coli 0157:H7. Si esto ocurre, puede aparecer, especialmente en los niños, un síndrome llamado Síndrome Urémico Hemolítico. Este síndrome cursa con diarrea las 24 horas del día, temblores, debilidad, fallo renal, y finalmente una muerte agonizante del niño.

Recientemente, 13,000 personas en Japón enfermaron por beber leche contaminada con   estafilococos aureus. La fábrica lechera responsable tuvo que cerrar.

CALCULOS RENALES – El calcio inorgánico y no absorbido de la leche pasteurizada, es depositado en los tejidos blandos y calcifica, precipitando un gran número de enfermedades: artritis, cataratas, piedras en el riñón, dolor de espalda, etc., ¿Es mera coincidencia que los pacientes propensos a la formación de piedras en el riñón no tienen más tiempo este problema después de eliminar los productos lácteos de sus dietas?

CÁNCERES DIVERSOS – Hay cientos de millones de proteínas, hormonas y sustancias diferentes en la naturaleza, y sólo dos de ellas son iguales entre dos especies. Esa poderosa hormona de crecimiento es la llamada Factor de Crecimiento Insulínico (IGF-1). La IGF-1 es idéntica en la vaca y el hombre. Muchos estudios han demostrado que esta hormona es capaz de acelerar el desarrollo de las células cancerígenas en cualquier tipo de cáncer. (Ovarios, útero, pecho, próstata, intestino, …etc)

COLESTEROL – Cuanta más leche se consuma, más probabilidad de padecer de colesterol elevado por su contenido en grasas saturadas.

CONSERVANTES – Se está utilizando un conservante para la leche llamado formalina, que según el gobierno de los EE.UU. es un cancerígeno y puede provocar mutaciones genéticas.

DIABETES – La Albúmina Sérica Bovina es una proteína que se encuentra en la leche y que puede ser la causa de la aparición de la diabetes. Los diabéticos insulino-dependientes crean anticuerpos ante este tipo de proteínas, mientras no ocurre en sujetos sanos. Esto ha sido demostrado en algunos estudios científicos que se han hecho en la India.

DIOXINAS – Las dioxinas son una de las sustancias más tóxicas que se conocen. Estos residuos de procesos industriales se encuentran en el ambiente, y se cree que tiene un gran poder cancerígeno. En 1999, la Organización Mundial de la Salud organizó en Ginebra un simposium sobre las dioxinas, y según se expuso allí el 90% de las dioxinas que ingieren los seres humanos proceden de la leche y sus derivados.

DIARREA – Es el síntoma gastrointestinal más común en los niños que tienen intolerancia.

ENFERMEDAD DE CROHN – La enfermedad bacteriana más seria que puede tener una vaca se debe a la mico bacteria paratuberculosis. Esta bacteria causa la enfermedad de Johne en las vacas, y sus síntomas son diarrea sangrante. Esta bacteria puede desarrollarse en la leche y resistir la pasteurización. Una vez en el organismo, puede causar la Enfermedad de Crohn. El doctor John Hermon Taylor -director del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina del Hospital St. George (Gran Bretaña)- afirma tras estudiar la enfermedad de Crohn durante 20 años que la Paratuberculosis -una subespecie del Mycobacterium Avium- está indudablemente asociada a esta enfermedad. Y que ese microorganismo se transmite fundamentalmente a través de la leche porque la pasteurización no la destruye. En un estudio realizado entre 1990 y 1994 sobre envases para leche se encontró con que el 7% estaba contaminado con la Paratuberculosis.

ENFERMEDAD DE LAS VACAS LOCAS – “Un vegetariano de  24 años es diagnosticado con la enfermedad de Cruetzfeld-Jacob. Los científicos temen que haya sido la leche y el queso la fuente de la infección.” (London Times, 23 agosto, 1997) Esa era la noticia del periódico londinense. A los médicos les costó encontrar el agente por el cual el joven se había infectado. Pasado un tiempo, llegaron a la conclusión que la leche pudo haber sido el vehículo por el que el joven vegetariano desarrolló esta enfermedad.

Debemos recordar que los ganaderos dedicados a la explotación de la leche fueron los que comenzaron a utilizar los restos de animales enfermos o muertos como alimentos para sus vacas  ya que comprobaron que las vacas producían más leche.

Hoy sabemos que los priones son los responsables de la Enfermedad de las Vacas Locas. También sabemos que se han encontrado priones en las glándulas linfáticas de las vacas. Dichos priones, una vez  que están en las glándulas linfáticas pueden pasar a las amígdalas de  las vacas y de ahí pasar fácilmente a la leche.

HORMONAS – La industria lechera está utilizando hormonas de crecimiento recombinadas (Monsanto) en las vacas lecheras. Esta hormona puede aumentar la producción de leche un 20%. Según la OMS, la inyección de esta hormona incrementa la concentración de IGF-1 en la leche. En algunas muestras de leche también ha aparecido la hormona progesterona. Todo esto hace que se estén dando casos de niñas que con 7 años han desarrollado completamente sus pechos y tenido su primera menstruación.

INFARTOS – Según estadísticas realizadas en EE.UU., la leche es el alimento que más directamente está asociado con los infartos de corazón, por encima incluso del azúcar, de la proteína animal, y la grasa animal. Según parece, el calcio de la leche que el cuerpo no puede absorver se deposita en las arterias que las endurece, y a la larga provoca los infartos. Finlandia es uno de los países donde más leche se bebe en el mundo y donde se da un porcentaje muy alto de infartos. Los esquimales de Groenlandia consumen gran cantidad de proteína y grasa animal, pero muy poca leche y apenas padecen de infarto de corazón isquémico.

INTOLERANCIA – Nuestro organismo no tolera ni absorbe bien la leche a partir del primer o segundo año ya que nos falta la enzima de la lactasa en el intestino delgado encargado de  metabolizar la lactosa de la leche.

INFECCIONES GASTROINTESTINALES – Al consumir leche se tienen 40 veces más probabilidades de sufrir estas infecciones. La leche puede ocasionar problemas  gastrointestinales en el 30% de los niños.

INFECCIONES RESPIRATORIAS – La mortalidad por infecciones respiratorias es 120 veces superior al beber leche.

LEUCEMIA – El Ministerio de Agricultura hizo un estudio en 1996 para saber cuantas de sus vacas lecheras  tenían el virus de la leucemia bovina. Resultado: 89%. La leche puede estar infectada con el virus de leucemia bovina, causante de la leucemia también en hombres. Este virus lo llevan las vacas durante toda su vida.

El retrovirus de la leucemia bovina (VLB) es normalmente inactivado por la pasteurización pero no altera su estructura genética. Este virus puede sobrevivir la hora y media de tránsito a través del estómago. Y los linfocitos del virus de la leucemia bovina pueden atravesar la barrera intestinal. Además, hay varios tipos de virus de la leucemia que sobreviven la pasteurización.

Un grupo de investigadores en California condujo un estudio independiente. Cartones de leche fueron comprados en varias tiendas. Esos cartones de leche fueron tomados de los estantes  como lo haría cualquier miembro de una familia, cuando va de compras. Esos cartones de leche fueron llevados a laboratorios independientes donde fueron sometidos a exámenes.    Encontraron que 80% de la leche contenida en los cartones tenían virus vivos de leucemia. ¡La pasteurización no mató los virus!

Los mayores índices de leucemia aparecen en niños de entre 3 y 13 años, que son los que más leche de vaca toman y en los ganaderos, los que más contacto tienen con las vacas.

MIGRAÑA – Se ha comprobado experimentalmente que cuando se suprime la leche de la dieta de pacientes afectos de migraña se reducen significativamente sus síntomas.

MUERTE SUBITA – Se ha comprobado entre los recién nacidos que si a estos se les da leche de vaca, tienen más posibilidades de morir de muerte súbita por la mucosidad que se puede generar en sus bronquiolos. Por ello, la muerte por pneumonía es cuatro veces más probable con respecto a los niños amamantados.

NEFROSIS – La nefrosis es una alteración de los riñones. Esta alteración provoca una perdida permanente de proteínas que desembocan en la orina. El resultado de esta enfermedad es un nivel bajo de proteínas en sangre. Eventualmente, esta enfermedad resulta en una acumulación de líquidos en el niño, e hinchazón de manos y pies. Algunos niños pueden incluso desarrollar nefrosis crónica lo que les puede llevar a la muerte.

OSTEOPOROSIS – Los niños españoles consumen 500 ml de leche al día pero tiene bajos niveles de calcio, según un estudio que se hizo en la Comunidad Autónoma de Madrid.

En los EE.UU. se  bebe un litro diario de leche como media, pero 30 millones de mujeres     padecen osteoporosis. Los países con mayor consumo de leche del mundo (EE.UU., Inglaterra  y Suecia) son los que tienen una mayor incidencia de osteoporosis. Aunque sorprenda, el consumo de leche está asociado a la osteoporosis. Los países donde más leche se consume es donde más osteoporosis hay, pero en países asiáticos donde no se consume  leche no aparece esta enfermedad. En países como China y Japón donde apenas se consumen lácteos la incidencia es escasa. La pasteurización destruye el calcio de la leche que no se puede absorber y, peor aún, su digestión acidifica la sangre, lo que descalcifica los huesos.

OTITIS – Se ha observado que los niños que consumen productos lácteos sufren más frecuentemente de otitis con respecto a los que no la consumen.

PESTICIDAS – En un estudio hecho en EE.UU. en 1984 más del 90% de las muestras de leche tenían restos de pesticidas. La leche está también infectada con hidrocarburos clorados (también cancerígenos) en una proporción mil veces mayor que las verduras.

SALMONELA – Una mala pasteurización puede hacer que la salmonella aparezca en la leche. En 1985, 150,000 personas contrajeron salmonella en Chicago por que la leche no estaba correctamente pasteurizada. Cuatro personas murieron.

SIDA – Hoy se conoce que el  50% de las vacas tienen SIDA bovino. Sabemos que el SIDA se transmite por la sangre. Según cuenta el Dr. Virgil Huse, el ha podido ver en algunas industrias lácteas como, en algunas ocasiones, las vacas mientras son ordeñadas sangran por las micro hemorragias de las máquinas de ordeñación. Esta sangre pasa junto con la leche ordeñada a un depósito en el que se almacena la leche. El cuenta como en varias ocasiones ha sido testigo de observar la ordeñación, y como el color de la leche en esos depósitos no era blanca sino de color marrón, debido a la mezcla de la leche y la sangre. Una vez que esos litros de leche contaminados con sangre son mezclados en grandes depósitos con el resto de la leche, el color marrón se diluye y vuelve a recuperarse el color blanco de la leche. Por ello, hay científicos, como el propio Dr. Huse, que creen que el virus del SIDA bovino puede favorecer la aparición de SIDA en los hombres a través de la leche.

TUBERCULOSIS – Esta enfermedad está producida por la mycobacteria bovina que es una bacteria que puede sobrevivir a la pasteurización. Una vaca con tuberculosis pulmonar puede tragarse su propia saliva y esta, junto con la mycobacteria llegada de los pulmones, llegar al tracto digestivo, permanecer activa e infectar la leche.

GRASA DE CERDO – Hace ya un tiempo unos ganaderos asturianos fueron entrevistados en un programa de radio de Madrid dirigido por Miguel A. Almodovar. Miguel les preguntó por el precio de litro de leche al que los ganaderos venden la leche a las compañías lecheras (envasadoras). Para sorpresa del locutor declararon que el precio era de unas 200 Ptas. El Sr. Almodovar sorprendido por el  precio les preguntó que como era posible que los ganaderos cobren 200 Ptas. el litro y luego se nos venda a 80 Ptas. Los ganaderos no supieron responderle.

En algunos países lo que hoy se está vendiendo como leche no lo es. Por ejemplo, la magia de pagar a 200 Ptas. el litro de leche y venderla a 85 Ptas., y hacer negocio con la gente es sólo posible si la leche se diluye con agua. Esto se conoce como el “aguado” y para recomponer esta leche son necesarias otras sustancias para devolver a la leche la apariencia y el sabor “original”. La sustancia que más se utiliza para devolver sabor a la leche es la grasa de cerdo.

EL Sr. Almodovar dijo en una ocasión que debe haber una gran mafia detrás de la industria láctea ya que justo después de citar su entrevista con los ganaderos asturianos en su programa  de televisión “Día a Día” en TELE 5, recibió varias amenazas para que dejara de hablar mal de la leche.

Lo cierto es según la información que una cadena de hipermercados ha difundido en algunas charlas a escolares del País Vasco, sólo el 5% de la leche envasada es realmente leche. A algunas personas se les ha confirmado, por parte de algún representante de la industria láctea, el uso de grasa de cerdo en la recomposición de la leche. Hay incluso personas que han tenido la ocasión de ver en alguna empresa envasadora de leche grandes montañas de sebo de cerdo almacenadas. Al preguntar sobre el asunto, se les confirmó que era para añadirlo a la leche.

Por otra parte, en muchas ocasiones se está utilizando la vitamina D como aporte a la leche,  según nos dicen para fijar mejor el calcio. Hay cuatro fuentes principales para obtener la vitamina D:

  1. Hígado crudo de pescado.
  2. Piel de oveja.
  3. Piel de cerdo.
  4. Cerebro de cerdo.

Hay varios tipos de vitamina D. La más utilizada para la leche es la  D-3. La Vitamina D-3 se extrae de la piel de los cerdos y luego se vende a los fabricantes de leche. Si alguien quiere  constatar esta información lo puede hacer en http://www.notmilk.com/pigmilk.html. (Esta página ofrece, además, cientos de referencias científicas que desaconsejan el uso de la leche.)

AUTISMO – Investigadores italianos descubrieron que los sí­ntomas neurológicos de los pacientes autistas empeoran cuando consumen leche y trigo. Se cree que los péptidos de la leche pudieran tener un efecto tóxico en el sistema nervioso central al interferir con los neurotransmisores. En sus investigaciones los doctores de la Universidad de Roma notaron una mejorí­a marcada en la conducta de esos enfermos tras dejar de ingerirla ocho semanas. En su sangre habí­a altos niveles de anticuerpos contra la caseí­na, la lactoalbúmina y la betalactoglobulina.

CÁNCER DE ESTÓMAGO – Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública de Morelos (México) encontraron un aumento significativo del riesgo de contraer cáncer de estómago en pacientes que consumí­an productos lácteos. En los que además consumí­an carne el riesgo se triplicaba.

CÁNCER DE MAMA – La leche está considerada por muchos expertos causa directa de este “tipo” de cáncer. Si a ello añadimos la influencia que tiene la hormona insulí­nica las probabilidades de sufrirlo aumentan considerablemente en las grandes consumidoras de leche.

CÁNCER DE OVARIOS – La galactosa -uno de los azúcares de la leche- se ha relacionado también con el cáncer de ovarios. Algunos investigadores consideran que las mujeres que beben más de un vaso de leche entera al dí­a tienen tres veces más probabilidades de contraer cáncer de ovarios que las que no la ingieren.

CÁNCER DE PÁNCREAS – Investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) afirman que existe una relación “positiva y fuerte” entre el cáncer del páncreas y el consumo de leche, huevos y carne.

CÁNCER DE PRÓSTATA – Un estudio presentado hace más de veinte años en una reunión de la American Association of Cancer Research en San Francisco y publicado en Oncology News ya revelaba, según el doctor Chan -epidemiólogo de la Universidad de Harvard-, que el consumo de mucha leche y sus derivados está asociado con un incremento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres. Explicando que ello se puede deber a que el alto contenido de calcio de la leche hace disminuir la cantidad de vitamina D del cuerpo, encargada de proteger del cáncer de próstata a pesar de que la propia leche la contiene. Epidemiólogos italianos del Aviano Cancer Center calcularon ese aumento del riesgo y establecieron que es 1.2 veces mayor entre quienes beben de 1 a 2 vasos de leche diaria que entre los que no la consumen. Sin embargo, si se toman dos o más vasos de leche al dí­a el nivel de riesgo de padecer ese cáncer aumenta a 5.

Otro estudio -realizado por el mismo equipo de investigadores de la Universidad de Harvard- descubrió que los hombres que consumen grandes cantidades de leche y/o lácteos tienen un 70% de riesgo de contraer cáncer de próstata. Opinión que comparte un grupo de cientí­ficos noruegos de la Universidad de Oslo quienes afirman que consumir leche es un riesgo para contraer cáncer de próstata. Añadiendo que, sorprendentemente, el consumo de leche desnatada está asociado con un mayor incremento que la leche entera.

CÁNCER DE PULMÓN – Investigadores holandeses concluyeron en 1989 que las personas que toman tres o más vasos de leche diaria tienen dos veces más probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la toman. Y que, sin embargo -contra lo que afirman sus colegas noruegos- las personas que toman esa misma cantidad pero de leche desnatada parecen estar más protegidas. También se coligió en el Roswell Park Memorial Institute de Nueva York que entre las personas que beben tres o más vasos de leche entera al dí­a aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en un 200% (comparado con aquellos que nunca la toman). Además se ha documentado que existe relación directa entre la hormona somatotropina y el cáncer de pulmón, y entre éste y las dioxinas que contaminan la leche.

CÁNCER DE TESTÍCULOS – Investigadores británicos descubrieron que también hay relación entre el cáncer testicular y el consumo de leche. El riesgo encontrado fue 7.19 veces mayor que en la población general y aumenta en un 1.39 por cada cuarto de leche adicional que se consume.

CATARATAS – Hay una creciente evidencia de la relación entre el consumo de leche y las cataratas. Según diversos estudios cientí­ficos las poblaciones humanas que consumen grandes cantidades de productos lácteos tienen mayor incidencia de cataratas que aquellos que los evitan. Este defecto se ha relacionado con la lactosa y la galactosa. Siendo la relación más evidente entre las mujeres que entre los hombres. El tipo más frecuentemente es la catarata cortical.

COLON IRRITABLE – Hay diversos estudios que vinculan igualmente la ingesta de leche con el desarrollo de esta enfermedad.

DIABETES TIPO 1 – Diferentes investigaciones demuestran que los lactantes alimentados con leche de vaca presentan un mayor riesgo de padecer diabetes insulinodependiente -conocida como diabetes tipo I- ya desde su niñez. Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra identifica la leche como “elemento responsable o factor desencadenante en algunas personas genéticamente sensibles”. Los médicos que realizaron la investigación descubrieron que los diabéticos analizados tení­an unos niveles de anticuerpos más altos de lo normal que reaccionaban con una proteí­na de la leche llamada suero de albúmina bovina atacándola como invasora y destruyéndola. Pero resulta que -¡fatal coincidencia!- una sección de esa proteí­na es casi idéntica a una proteí­na de la superficie de las células productoras de insulina por lo cual, según afirman, las defensas de las personas sensibles a ella terminan atacando a sus propias células causando así­ su autodestrucción. Por lo que coligen que eliminar la leche y sus derivados de la dieta infantil podrí­a disminuir drásticamente la incidencia de este tipo de diabetes.

DOLORES ABDOMINALES SIN TOLERANCIA A LA LACTOSA – Existe una estrecha correlación -no discutida- entre la indigestión que causa la lactosa, la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a la leche.

ENFERMEDADES CORONARIAS – Numerosos investigadores relacionan algunos componentes de la leche -el colesterol, las grasas, su alto contenido en calcio, la presencia de xantina oxidasa, etc.- con este tipo de dolencias. En el caso de la enzima bovina xantina oxidasa se sabe que sólo causa problemas cuando la leche es homogeneizada y que su daño se centra en los vasos sanguíneos. La posible explicación está en que esta enzima atravesaría intacta las paredes intestinales, se trasladaría a través de la sangre y destruiría el masmógeno, uno de los componentes de las membranas de las células que forman el tejido cardiaco. Uno de esos investigadores es el doctor Kurt Oster, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Park City en Bridgeport (Estados Unidos). Durante un periodo de casi cuatro años Oster estudió a 75 pacientes que sufrían angina de pecho y arteriosclerosis. Pues bien, se eliminó la leche de sus dietas y se les dio ácido fólico y vitamina C -ambas combaten la xantina oxidasa- y en todos los casos el dolor disminuyó. Es más, a ese respecto el doctor Kurt Esselbacher -miembro de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard- afirma sin tapujos: “La leche homogenizada, debido al contenido de xantina oxidasa, es una de las mayores causas de enfermedades coronarias en Estados Unidos”.

Hay también estudios realizados en Rusia según los cuales quienes beben tres o más vasos de leche al día tienen 1.7 más probabilidades de padecer enfermedades isquémicas cardíacas que quienes no la consumen. Igualmente se sabe que el consumo habitual de productos lácteos aumenta el colesterol malo (LDL) sin afectar al bueno (HDL) por lo que ya en sí mismos constituyen un factor de riesgo. Y debemos añadir que el consumo de proteínas lácteas parece tener relación directa con la mortalidad coronaria ya que se ha comprobado que los anticuerpos creados contra la caseína activan el sistema plaquetario estimulando la trombogénesis. Además se las relaciona con la inflamación de las paredes de las arterias favoreciendo así el proceso arteriosclerótico.

En cuanto al calcio de la leche cabe decir que parece existir relación entre el endurecimiento de las arterias y el excesivo contenido de este mineral en sangre.

Añadiremos que la leche desnatada se ha asociado con enfermedades coronarias no isquémicas en hombres mayores de 45 años y en mujeres mayores de 75. Se cree que las proteínas de la leche contribuyen a la formación de la homocisteina. Para muchos la conjunción de este tipo de leche, la lactosa, el calcio y la homocisteína podría ser responsable de la calcificación de las arterias.

ESCLEROSIS MÚLTIPLE – Científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) están llevando a cabo en la actualidad extensos estudios acerca de los factores asociados con la esclerosis múltiple y si bien hasta ahora sólo han obtenido conclusiones parciales han podido establecer relación entre la esclerosis múltiple y un excesivo consumo de leche.

ESTREÑIMIENTO – La leche es causa conocida de estreñimiento en niños y ancianos. Su eliminación de la dieta y un mayor consumo de vegetales y fibra suele resolver ese problema. Asimismo, tanto el estreñimiento crónico como las lesiones perianales se han asociado con una clara intolerancia a la leche de vaca.

FATIGA CRÓNICA – Según un estudio realizado con niños en Rochester (Nueva York) en 1991 beber leche aumenta 44.3 veces el riesgo de padecer esta enfermedad.

INCONTINENCIA URINARIA – Muchos niños que mojan las sábanas ya crecidos dejan de hacerlo en cuanto eliminan de su dieta la leche, los productos que la contienen y los derivados lácteos.

INTOLERANCIA A LA LACTOSA – Para poder ser utilizada por nuestro organismo este azúcar de la leche debe ser previamente hidrolizado y eso se consigue gracias a una enzima llamada lactasa que va desapareciendo lentamente cuando comienzan a salirnos los dientes. Parece que en la raza blanca la lactasa permanece durante más tiempo que en la raza negra. Algo que podría deberse a la relación existente entre la melanina y la lactasa. Las personas que viven en lugares fríos tendrían por eso la piel más blanca a fin de aprovechar al máximo las radiaciones solares y sintetizar vitamina D para fijar el calcio.

Se ha observado también que en la mayoría de las personas que no producen lactasa o lo hacen a niveles muy bajos la lactosa no hidrolizada pasa al intestino donde es atacada por las bacterias y las consecuencias son fermentaciones, meteorismo, cólicos, diarreas, etc. Todo lo cual provoca la irritación de las paredes del intestino e incluso microheridas con pérdida de sangre. Y si esas pequeñas hemorragias se producen de forma continuada acaban provocando deficiencias de hierro.

Además la lactosa puede provocar otros trastornos no menos graves ya que es responsable de la asimilación de metales pesados como el cadmio, el mercurio y el hierro así como de otras sustancias tóxicas.

LINFOMAS – Un estudio realizado en la Universidad de Bergen (Noruega) durante año y medio con casi 16,000 pacientes observó que las personas que consumen dos vasos de leche al día presentan un riesgo 3.4 veces mayor de padecer linfomas que los que beben menos. El mecanismo por el cual eso se produce todavía no está claro a pesar de que se sabe que la leche de vaca puede transmitir el virus de la leucemia bovina. Este mismo estudio encontró una asociación, aunque débil, entre el consumo de leche y el cáncer de riñones y de los órganos reproductivos femeninos.

Otro mecanismo por el cual se pueden contraer linfomas es a través de leche contaminada con dioxinas. En un artículo publicado en el periódico norteamericano The Washington Post se afirmaba que las personas que consumen grandes cantidades de grasa como carne y productos lácteos son 10 veces más propensas a contraer cáncer, especialmente de pulmón.

OÍDOS, GARGANTA Y SINUSITIS – En 1994 la revista Natural Health publicaba una serie de hallazgos que relacionan a la leche con el aumento de las infecciones de los oídos y la garganta. Los estudios demostraron que las amígdalas y las adenoides reducían su tamaño cuando se limitaba el consumo de leche.

SANGRADO GASTROINTESTINAL – El sangrado gastrointestinal, segundo a la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en niños ha sido adecuadamente documentado. Tan serio es el sangrado que se le coloca como una de las causas más comunes de anemia en niños.

SÍNDROME DE MALA ABSORCIÓN – Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han comprobado la relación entre las proteínas de la leche y el daño a la mucosa intestinal. Este daño es el responsable del síndrome de mala absorción que se caracteriza por diarreas crónicas, vómitos y retardo del crecimiento.

TRASTORNOS DEL SUEÑO – Estudios realizados en la Universidad Free de Bruselas entre los años 1986 y 1988 confirmaron la relación entre el consumo de leche y los trastornos del sueño en los niños. Éste y otros estudios han hallado relación entre la alergia a la leche y los problemas para dormir. Todos los síntomas mejoraban cuando se excluía la leche de la dieta y empeoraban cuando era reintroducida. El tiempo promedio para notar la mejoría era de cinco semanas. La agitación que manifestaban esos niños también mejoró.

ÚLCERAS PÉPTICAS – En el pasado se aconsejaba tomar leche a las personas que padecían problemas estomacales, en especial en caso de úlceras. En la actualidad esa práctica se desaconseja por considerarse peligrosa y porque se sabe que la leche y sus derivados agravan todos los síntomas. El alivio temporal que sentían esos pacientes se podía deber simplemente al hecho de que normalmente la leche se tomaba fría y era la temperatura del líquido lo que hacía mejorar la situación transitoriamente.

Otras reacciones provocadas por la leche

Además de las expuestas existen otras situaciones y dolencias que se relacionan con la ingesta de leche. Por ejemplo la acidosis láctica severa asociada a la alergia a la leche de vaca, el aumento del riesgo de preeclampsia en mujeres sensibles, la dificultad de aprendizaje en niños o algunos casos de infertilidad femenina. Por último es importante señalar que las madres que toman leche de vaca durante el período de la lactancia exponen a sus hijos a los riesgos asociados a este alimento.

Cabe también notar que la mayoría de las investigaciones y estudios que hemos mencionado sobre estas distintas enfermedades se llevaron a cabo hace varios años atrás (en muchos casos más de 20 años atrás) lo cual nos da una clara idea de como deben estar las cosas en relación a la leche y su peligro al presente en estos días en que vivimos. Los Adventistas del Séptimo Día hemos sido advertidos sobre esto hace ya más de un siglo.