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La agricultura el ABC de la educación

Dios proporcionó a nuestros primeros padres los medios para llevar a cabo una verdadera educación cuando los instruyó para que labrasen la tierra y cuidasen el huerto que constituía su hogar. Después de la entrada del pecado, debido a la desobediencia de los requerimientos del Señor, se acrecentó enormemente el trabajo de cultivar la tierra, porque ésta, a causa de la maldición, produjo espinas y cardos. Pero el trabajo en sí mismo no se dio a causa del pecado. El gran Maestro mismo bendijo el trabajo de cultivar la tierra.—De la ciudad al campo

Difícilmente se pudo haber esperado que los primeros genios de la revolución industrial previeran el efecto gigantesco de sus toscos inventos mecánicos. Seguramente, ninguno habría podido predecir  el impacto psicológico y sociológico de estos “emocionantes descubrimientos”, ni el efecto sobre las luchas de la vida, el desarrollo físico y la salud.

Ya hacia los comienzos del siglo 20, estos cambios habían empezado a tener un impacto en la humanidad. Enormes ciudades industriales atraían, como un imán, al creciente número de campesinos quienes eran obligados por la economía y la avanzada tecnología, a abandonar las tierras que habían sido su legado por innumerables generaciones. Muy a menudo el complejo impacto psicológico y sociológico de semejantes cambios apresurados no era percibido o adecuadamente manejado por las agencias gubernamentales o sociales. De hecho, muy pocas de estas agencias existían y cuando, después de la Segunda Guerra Mundial, las agencias sociales se multiplicaron, era ya demasiado tarde para enfrentar un problema que ahora estaba totalmente confundido con otros asuntos urbanos.

No hay manera de evaluar adecuadamente el impacto de la industrialización sobre la experiencia humana, pero experimentos recientes de gran éxito con la agricultura, usándola como una terapia para los que están física y mentalmente incapacitados, son indicios de la posible contribución de ésta en el crecimiento y desarrollo armonioso del ser humano.

Aunque uno pueda poner en duda la aseveración de Thomas Jefferson de que la agricultura es la ocupación mas democrática, aún es cada vez más difícil ignorar la creciente evidencia de que las actividades de la tierra son básicas para la experiencia humana.

Dios ha provisto una filosofía sistemática de la agricultura en la educación. Es sorprendente que una actividad tan integrada a la historia humana haya sido ignorada en gran parte, o quizás menospreciada, aun dentro de la iglesia de Dios.

Elena de White ha dado algunas de las razones de mayor peso en cuanto a la agricultura como parte del currículo, o programa educativo.

El trabajar la tierra es una de las mejores ocupaciones, que pone en actividad a los músculos y da reposo a la mente. El estudio en materia de agricultura debe ser el ABC de la educación dada en nuestras escuelas. Esta es precisamente la primera tarea que debiera iniciarse.—Joyas de los Testimonios Tomo 2, p. 442 

Ella amplió esta declaración indicando el valor de la actividad agrícola en cada área importante de la vida. Aseveró que ésta desarrolla la sabiduría práctica, la habilidad para planear y ejecutar; fortalece el coraje, la perseverancia y el carácter, al mismo tiempo que demanda el ejercicio de la habilidad y el tacto. Adicionalmente, ella ve el papel que juega la agricultura en contribuir a la pureza, y a una relación con Dios.

Elena de White está lejos de ser una voz aislada en encomiar el valor de la agricultura como una educación provechosa para la raza humana. Hill y Struermann en “Raíces en la Tierra”, presentan como su mayor preocupación el hecho de que la compleja superestructura de una civilización tecnológica descansa sobre el grupo de obreros que manejan la tierra y los recursos naturales. Ellos dicen: “La disciplina, la paciencia, la obediencia, la responsabilidad y la dependencia propia están entre los rasgos de carácter moralmente apreciables que engendra el trabajo agrícola en el granjero.” Johnson D. Hill & Walter E. Struermann, Roots in the Soil (Raíces en el suelo) , Philosophical Library, New York, 1964,21.

Aún más recientemente, Anne Moffat aconseja cuatro resultados positivos del trabajo en el jardín y la huerta:

  1. Fomenta la confianza, el propósito y un sentido de realización.
  2. Fomenta el respeto por las cosas vivientes.
  3. Ofrece ejercicio y recompensas tangibles por los esfuerzos.
  4. Ofrece oportunidad para planificar; administrar el tiempo, y desarrollar responsabilidad. Science Digest, Febrero 1980, págs. 62-65.

Arme Moffat también señala que el personal que administra atención medica ha descubierto que la jardinería:

  1. Ayuda a aliviar la tensión.
  2. Mejora el respeto propio y fortalece la voluntad.
  3. Desarrolla la responsabilidad.
  4. Enseña nuevas habilidades.
  5. Ofrece un canal para la auto-expresión. Science Digest, febrero 1980, Págs. 64-65.

Karl Menninger, el renombrado psiquiatra de Kansas, sostiene: ” …. en lo que respecta a la salud mental, los campesinos tienen todas las ventajas sobre los que viven an la ciudad” . B. H. Hall & M. E. Kenworthy, A Psychologist’s World,The Selected Papers ofKarl Menninger, M D., The Viking Press, New York, 1959, pág. 11.

Es razonable asumir que antes de la industrialización de enormes porciones de la tierra, se le daba poca atención al papel extraordinario de la agricultura en el desarrollo armonioso de la humanidad. Después de todo, es difícil pensar que algo que es el destino (sin duda que algunos pensarán, la desgracia) de casi toda la humanidad, sea algo excepcional.

De este modo, es que recientemente el abandono del campo ha sido considerado como un factor principal en las grandes fracturas vistas en la sociedad contemporánea. A excepción de los Amish y sus semejantes, poderosos terratenientes dominan las extensiones de terrenos arables de los Estados Unidos que antes eran numerosas fincas pequeñas atendidas por círculos familiares. Millones de personas han sido privadas de esta manera de los efectos benéficos y el valor terapéutico del trabajo en la huerta.

En 1907, en el  decimoquinto aniversario de la fundación del primer colegio agrícola patrocinado por el estado, el residente Theodore Roosevelt dirigiéndose a los estudiantes y a la facultad de la Universidad del estado de Michigan, dijo: “Hasta este momento, nuestro sistema escolar ha estado totalmente desprovisto de entrenamiento industrial, entrenamiento que capacita al hombre para el taller …. Los colegios agrícolas e institutos agrarios han hecho mucho a favor de la instrucción e inspiración; han representado la nobleza de la labor y la necesidad de entrenar la mente y los músculos para la industria”. Theodore Roosevelt, “El Hombre Que Trabaja Con Sus Manos”, en Agricultural Thought in the Twentieth Century, editado por George McGovern, The Bobbs-Merrill Co. , Inc. 1976, págs. 27, 32.

La expresión categórica de Roosevelt: “La mejor cosecha es la cosecha de niños, los mejores productos de la granja son los hombres y las mujeres criados en ella” (Ibid. , pág. 32), se ha convertido en la voz de alerta para algunos defensores del papel crítico de la agricultura en la educación.

Por ejemplo, Hill and Struermann afirman: “El producto principal de las fincas y de la agricultura son las personas”. J. D. Hill & Struermann, op. cit., pág. 22.

Quizás, la evidencia más convincente para añadir la agricultura al programa educativo, irónicamente no proviene de la investigación regular en un aula de clase. Mas bien, proviene de la creciente evidencia del éxito con los físicamente  incapacitados, los retardados mentales, los perturbados emocionalmente, el criminal endurecido y el enfermo los niños.


Algunos beneficios de la Agricultura

1.  Beneficios Físicos. Los expertos en educación física han reconocido cada vez más el fracaso general de los equipos deportivos en establecer patrones de ejercicio que continúen durante toda la vida. El trabajo en la huerta ofrece los duraderos beneficios de tal ejercicio. Además, la horticultura ofrece un ejercicio independiente de las presiones asociadas con los deportes competitivos, de manera que se obtiene como resultado de ésta, relajación en vez de tensión. La tendencia de la competencia es colocar énfasis en ganar a expensas de otro individuo o equipo. La horticultura está intrínsecamente libre de tales consecuencias sociales negativas.

2. Beneficios Intelectuales. Cuando los primeros investigadores acerca del cociente de inteligencia empezaron su labor, el énfasis fue dirigido hacia la definición de la inteligencia como una capacidad general, inherente y perceptiva. Sin embargo, los teóricos e investigadores más recientes no aceptan una definición tan simple de la inteligencia. La mayoría de los educadores ven una amplia gama de factores inherentes y adquiridos. De máxima importancia para este artículo es el creciente énfasis sobre las habilidades prácticas como un índice de inteligencia a la par con las técnicas verbales, numéricas y de razonamiento teórico. Por ejemplo, Vernon define dos factores principales de inteligencia (V:ed, verbal-educacional; y K:m, kinestético-mecánico). La capacidad continua de sostener los factores prácticos llevan a la conclusión de que la teoría y la aplicación deben estar juntas en una práctica educativa completa. Aunque la agricultura no es en modo alguno la única habilidad práctica que sea de valor, ciertamente es una destreza que por encima de muchas otras se adapta a la amplia gama de la capacidad intelectual humana  y por lo tanto debería ocupar un papel preponderante en la educación aplicada.

3. Beneficios Emocionales. Hasta ahora hemos fracasado en apreciar plenamente los devastadores efectos psicológicos del síndrome de la diversión sobre la cultura moderna. Este fracaso no sólo domina nuestras actividades durante el tiempo libre, sino que también ha invadido la educación, el trabajo, la iglesia y casi todas las facetas de la vida. Es en este momento que hemos empezado a percatamos del efecto psicológico destructivo de vivir una vida basada mayormente en una experiencia vicaria. La mayoría de los niños ha empleado miles de horas en la experiencia fingida de la fantasía de la televisión y otros medios de entretenimiento, mientras que ha invertido poco tiempo en experiencias de iniciativa propia. Las actividades agrícolas ofrecen un antídoto excelente para semejantes peligros de la salud mental. Las experiencias en el mundo real, las lecciones básicas en cuanto a causa y efecto y los logros personales de la agricultura, ayudan a preservar la salud mental y ofrecen experiencias acerca de cómo afrontar los asuntos reales de la vida. Estas lecciones contribuyen significativamente al establecimiento del respeto propio.

4. Beneficios Espirituales. Los beneficios morales del trabajo arduo y de las actividades provechosas han sido reconocidos desde hace mucho tiempo. La realización de deberes productivos y las recompensas de una labor honesta sostienen una plataforma de crecimiento que facilitará la elección de lo que es digno y valioso. La ociosidad, la indolencia y el fracaso en alcanzar fines meritorios no sólo amenazan la salud emocional del individuo sino que además, lo predisponen a un comportamiento antisocial y a menudo criminal.

 

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