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Un trabajo digno y bendecido

Al trabajar en las tareas diarias del campo, al igual que trabajar la tierra y cosechar nuestras propias provisiones ejercitamos nuestros cuerpos naturalmente. Algo que tanto le hace falta a la mayoría de los que viven en la ciudad. Al vivir en la ciudad desde que despiertan en la mañana están de prisa y lo más lamentable es que la mayoría pasan todo el día sentados; sentados en el carro camino al trabajo, sentados en el trabajo en sus cubículos, luego sentados de vuelta a la casa y al fin en casa sentados frente al televisor hasta la hora de dormir. ¿Dónde quedó el ejercicio?. Para los que se toman el tiempo, la única opción es ir a un gimnasio en alguna localidad o hacer ejercicio en casa, pero ¿cuantos personas lo hacen?, son pocas, la prisa no les deja tiempo para ejercitar sus cuerpos. El trabajo sedentario está causando muchas enfermedades e incluso muertes.

 

 

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