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Una FE sin cuestionamientos

“Dios llama, yo respondo”. Tal vez haz escuchado esta frase antes, tal vez en una canción de niños o un corito de tu iglesia.

Pero la pregunta aquí es: ¿Pero cómo respondo?

¿Alguna vez haz pensado en esto? ¿Alguna vez haz sentido el llamado de Dios a hacer algo?

Sin ninguna duda todos sabemos que Abraham es el “Padre de la fe” y no se puede negar pues a lo que Dios lo llamó no pudiéramos imaginar que nos pasase a nosotros, ¿o tal vez si?.

Y no fué solo una vez sino varias las veces en que Dios lo llamó a hacer algo que muchos de nosotros cuestionaríamos.

Pero ¿qué si Dios nos pide algo parecido? ¿Estaríamos dispuestos o dispuestas a aceptar y hacer? ¿Cuestionaríamos? ¿Pondríamos excusas?

Tenemos ejemplos a seguir.

Mateo

Mateo “dejó todo, se levantó y lo siguió”. No hubo vacilación, ningún cuestionamiento, ni idea del negocio lucrativo que intercambiaba por la pobreza y las dificultades. Era suficiente para él estar con Jesús, escuchar sus palabras y unirse con él en su obra.

Andrés y Pedro

A Mateo en su riqueza, y a Andrés y Pedro en su pobreza, llegó la misma prueba, y cada uno hizo la misma consagración. En el momento del éxito, cuando las redes estaban llenas de peces y eran más fuertes los impulsos de la vida antigua, Jesús pidió a los discípulos, a orillas del mar, que lo dejasen todo para dedicarse a la obra del Evangelio. Así también es probada cada alma para ver si el deseo de los bienes temporales prima sobre el de la comunión con Cristo. – Deseado de Todas las Gentes, p. 239

Ellos tenían familia

Así fue con los discípulos llamados anteriormente. Cuando Jesús ordenó que Pedro y sus compañeros lo siguieran, inmediatamente dejaron sus botes y redes. Algunos de estos discípulos tenían amigos que dependían de ellos para sostenerlos; pero cuando recibieron la invitación del Salvador, no dudaron, y preguntaron: ¿Cómo viviré y sostendré a mi familia? Ellos fueron obedientes al llamado; Y cuando después Jesús les preguntó: “Cuando os envié sin bolsa, …ni zapatos, ¿os faltó algo?”, ellos respondiéron: “Nada”. – A Call To Stand Apart, p. 16

Abraham y nosotros

Muchos continúan siendo probados como lo fué Abrahán. No oyen la voz de Dios hablándoles directamente desde el cielo; pero, en cambio, son llamados mediante las enseñanzas de su Palabra y los acontecimientos de su providencia. Se les puede pedir que abandonen una carrera que promete riquezas y honores, que dejen afables y provechosas amistades y que se separen de sus parientes, para entrar en lo que parezca ser sólo un sendero de abnegación, trabajos y sacrificios. Dios tiene una obra para ellos; pero una vida fácil y la influencia de las amistades y los parientes impediría el desarrollo de los rasgos esenciales para su realización. Los llama para que se aparten de las influencias y los auxilios humanos, y les hace sentir la necesidad de su ayuda, y de depender sólo de Dios, para que él mismo pueda revelarse a ellos.

¿Quién está listo a renunciar a los planes que ha abrigado y a las relaciones familiares en cuanto le llame la Providencia? ¿Quién aceptará nuevas obligaciones y entrará en campos inexplorados para hacer la obra de Dios con buena voluntad y firmeza y contar sus pérdidas como ganancia por amor a Cristo? El que haga esto tiene la fe de Abrahán, y compartirá con él el “sobremanera alto y eterno peso de gloria”, con el cual no se puede comparar “lo que en este tiempo se padece”. – Servicio Cristiano, p.226

 


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Dios te bendiga

Familia Febles,
Ministerio En Los Pasos De Enoc

 

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